Condena de 12 años por agresión homofóbica a un vecino que le invitó a tomar una copa

Un tribunal de Canterbury condena a 9 años de prisión y 3 de libertad vigilada a Ryan Kilgariff, de 21 años de edad, por una violenta agresión física y verbal a su vecino, Colin Duncan, de 39 años de edad, que intentaba ser hospitalario al invitarle a tomar unas copas, sabiendo que se acababa de instalar en el barrio después de salir de prisión.

Los hechos se producen en marzo de este año. Duncan y Kilgariff no se conocían previamente. Según el fiscal, Matthew Hardyman, su defendido trataba de ser amable con su nuevo vecino, estando al tanto de que acababa de pasar un período en la cárcel. La tarde transcurre sin mayor problema, llegando a compartir una botella de vodka antes de adquirir unas botellas de cerveza. Kilgariff se estaba instalando en un apartamento de Folkstone, en el condado de Kent, tras haber cumplido una condena de 80 días de cárcel por agresión a su propia madre.

Lo que Duncan no pensó es que su vecino le propinaría una brutal paliza sólo por ser gay. La agresión estalla cuando, al llegar la medianoche, Duncan manifiesta su intención de irse a dormir. Durante un período de treinta minutos, Kilgariff le golpea con puños y pies en todo el cuerpo y le rompe todas las botellas que encuentra, mientras le grita insultos homofóbicos. La víctima llega a temer por su vida. Su cuerpo sería encontrado a la tarde siguiente, con cortes y y contusiones en todo el cuerpo, necesitando hasta 20 puntos y la reconstrucción de su oreja derecha.

«Todo lo que el señor Duncan estaba haciendo era ser amable con usted porque había sido liberado recientemente de prisión. He visto las fotografías de las heridas, son bastante impresionantes. Ha sido una grave agresión», explica la juez, Adele Williams, a Kilgariff, antes de leerle la sentencia tras haberse declarado culpable de todos los cargos.

«Ha sido un ataque particularmente violento que ha tenido un significativo efecto sobre la víctima. Ha sido tratado como un crimen de odio y la significativa sentencia recibida por Kilgariff refleja la seriedad con la que el tribunal ha considerado su conducta. La policía de Kent mantiene su compromiso de acabar con todo crimen motivado por el odio y los prejuicios. Nuestro mensaje es sencillo: contar con la seguridad y la confianza para informar de los crímenes e incidentes de odio a la policía», declara el fiscal.




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