Una dominicana y sus dos hijos mueren en un incendio en su vivienda de Barcelona.

Los Mossos d’Esquadra apuntan a una sobrecarga eléctrica como origen del fuego y descartan que sea un caso de pobreza energética

Los bomberos trabajan en el incendio de un bloque de viviendas en L’Hospitalet. En vídeo, declaraciones 

Una mujer y sus dos hijos menores han muerto esta mañana en un incendio ocurrido en un piso de L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona). Los menores fallecidos son un niño de tres años y una niña de unos seis meses. Madre e hijo fallecieron en el interior de la vivienda y la bebé, que fue atendida por los equipos de emergencia, fue trasladada en estado crítico al hospital Sant Joan de Déu, donde falleció a las pocas horas. En la vivienda había otras dos personas en el momento del incendio que se encuentran en estado leve. Los Mossos d’Esquadra apuntan a que el origen del fuego ha podido ser una sobrecarga eléctrica y descartan que este sea un caso de pobreza energética.

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El fuego se ha declarado a primera hora de la mañana en un cuarto piso del número 140 de la calle Riera Blanca, en la frontera de L’Hospitalet con Barcelona. Los servicios de emergencia han llegado en apenas ocho minutos después del aviso pero han tardado media hora en apagar las llamas porque el fuego era de gran virulencia. «Fue un fuego violento que ha quemado con rapidez», ha explicado el primer teniente de alcalde de L’Hospitalet de Llobregat, Francesc Belver. Según fuentes de Bomberos, el inmueble, en la cuarta planta de un bloque de seis, estaba repleto de material inflamable, como muebles y colchones. Los vecinos de los pisos inferiores han sido desalojados y los de las plantas superiores han sido confinados hasta terminar las tareas judiciales. Con todo, la estructura del edificio no ha quedado afectada y los vecinos desalojados podrán volver a sus viviendas en las próximas horas.

Según han explicado a EL PAÍS familiares y conocidos de la familia, en el piso donde se originó el fuego vivían cinco personas: Catiusca con sus dos hijos menores (Jan, de tres años, y Anna, de seis meses), la abuela y una tía de los niños. Belver ha descartado que se trate de un caso de pobreza energética e insistió en que la familia no era usuaria de los servicios sociales municipales. «La luz no estaba pinchada. No eran okupas. Tenían contrato de alquiler y los suministros dados de alta. No eran usuarios de servicios sociales. Solo el niño de tres años tenía concedida una beca comedor del 50%», ha puntualizado.




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