La agresión a dos gais eleva a 186 los casos de homofobia en Madrid

Una pareja fue atacada cuando caminaba por el centro de Fuenlabrada al grito de “maricones de mierda” y “escoria”

La agresión a una pareja de gais que iban cogidos de la mano por el centro de Fuenlabrada eleva a 186 los casos de homofobia registrados en la región desde principios de año. Uno de los dos lesionados tuvo que permanecer una noche ingresado en un hospital ante los mareos y vómitos que sufrió tras el ataque. Los vigilantes de seguridad de cercanías lograron retener al supuesto agresor, un hombre de 24 años, hasta la llegada de la Policía Nacional. El presunto autor tan sólo fue identificado tras lo cual quedó en libertad. En principio será acusado de un delito de odio, de amenazas y de lesiones.

La pareja, formada por un español de 37 años y por un peruano de 23, iba caminando por una calle cercana a la estación de Fuenlabrada Central pasadas las ocho de la tarde del pasado 27 de julio. De repente, se les acercó un hombre de unos 24 años y les empezó a insultar: “¡Hijos de puta, maricones de mierda, escoria!”, les soltó sin que ellos les dijesen nada. “En un principio, pensé que se trataba de una broma, de que era alguien conocido de mi chico, que es el que vive en Fuenlabrada”, explica el mayor de la pareja, que no da su nombre al igual que su novio para no ser identificados.

El hombre de 37 años le preguntó qué pasaba y su atacante le pegó un fuerte empujón en el pecho, que le tiró hacia atrás. El novio se interpuso entre ambos y le dijo que no tocara a su pareja. En ese momento, el agresor le soltó un derechazo al joven de 23 años en la parte derecha de la cabeza, justo detrás de la oreja. Cayó desplomado al suelo.

La pareja siguió a su atacante hasta la estación de Renfe. Según consta en la denuncia y se ve en un vídeo grabado por las víctimas, el agresor no paró de insultarles en el recorrido. Mientras el más joven captaba las imágenes con su teléfono móvil, el mayor avisó al 091 de la Policía Nacional y denunció lo que acababa de ocurrir. Justo cuando iban a pasar los tornos de Cercanías, el atacante les amenazó de nuevo, pese a que la pareja le dijo que habían llamado a la policía. “Me da lo mismo la policía. A vosotros os voy a matar como vuelva a veros por Fuenlabrada. He llamado a mis amigos y os vamos a dar una paliza”, les soltó. “Hijos de puta, por mi madre que os mato”, repitió en dos ocasiones.

Los dos gais entraron en la estación y se refugiaron en las taquillas gracias a que el empleado les abrió la puerta. Pese a ello, el atacante se acercó a ellos y le puso la mano en el pecho al mayor de la pareja, en un gesto de intimidación. Después le pegó un golpe en un brazo. “Si eres tan valiente, quédate que va a venir la policía”, le dijo el hombre de 37 años. “Claro que me quedo”, le respondió el atacante, mientras llamaba por teléfono.

A pesar de sus palabras, el autor de la agresión se marchó al andén con destino a Atocha con la intención de huir. El empleado de cercanías avisó a los vigilantes de seguridad, que le identificaron de inmediato y le detuvieron. “La actuación de estos vigilantes como de la Policía Nacional fue extraordinaria. Empezaron a llegar tantos coches patrulla que Fuenlabrada debió quedarse sin agentes”, reconoce la pareja.

Mientras unos policías atendían a los dos gais, otros acudieron al andén a identificar al supuesto agresor. Tras pedirle su documentación, este quedó en libertad y pudo continuar su viaje. “Dio un domicilio falso y, cuando le iban a citar para interrogarlo en comisaría, se dieron cuenta de que ya no residía en esa casa. Al final han descubierto dónde vive y ya le han localizado”, afirman las víctimas.

Una noche ingresado

El más joven de la pareja fue atendido en un primer momento en el centro de salud de Arroyo, donde le diagnosticaron lesión en la parte derecha de la cabeza. Tras darle el alta, se marchó con su pareja en tren hacia la capital. Allí empezó a sentirse mal, con vómitos, mareos y pérdida de audición. Se bajó en Atocha y cogió un taxi hasta el hospital Infanta Leonor, en Villa de Vallecas, donde estuvo ingresado una noche.

Los dos agredidos, celador y maquillador de profesión, llevan un año como novios. Aseguran que lo que más sintieron en aquel momento fueron “rabia e impotencia”. “Nos teníamos que mantener fríos y no podíamos reaccionar cómo a nosotros nos hubiera gustado porque habríamos perdido toda la razón”, reconocen ambos. La pareja ha recibido asesoramiento jurídico por parte de las asociaciones en defensa del colectivo de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales (LGTBI) Arcópoli y Fuenlaentiende.

En lo que va de año, el Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia, iniciado por Arcópoli y en el que participan otros 17 colectivos más, ha denunciado la agresión de Fuenlabrada ante la Fiscalía de Delitos de Odio de la Comunidad de Madrid. Este organismo ha registrado 186 incidentes contra el colectivo en lo que va de año, lo que supone casi una agresión al día. El año pasado se cerró con 321 casos.
En su mayoría las denuncias de 2018 se han registrado en Madrid capital, en especial en el distrito de Centro, seguido de otros aledaños. Las víctimas que más denuncian son los gais, seguidos de lesbianas y transexuales. La noche y las calles con poco tránsito de personas son en las que se registran la mayoría de los ataques al colectivo LGTBI. También se dan de manera frecuente en las redes sociales y a través de carteles y pegatinas en lugares habituales del colectivo.

Desde el observatorio, se anima a todas las personas agredidas a que se pongan en contacto con ellos a través del teléfono 618 547 166 o en el correo electrónico delitosdeodio@arcopoli.org. También aconsejan que denuncien siempre en comisaría tras acudir a un centro médico para que les facilite un parte de lesiones.

“TENGO MIEDO. VOY MIRANDO A TODOS LOS LADOS”

“Tengo miedo. Cuando voy en el metro o en el Cercanías, voy mirando a todos los lados por si alguien me quiere atacar”. Así se expresa el más joven de la pareja que resultó agredida en Fuenlabrada el pasado 27 de julio. “No se trata del dolor físico, que lo he pasado muy mal por los dolores, los mareos y los vómitos, sino también por el daño psicológico que me han creado al atacarte solo por mi orientación sexual”, confesaba ayer este joven algo más tranquilo.

Su pareja se siente preocupado por si pueden tomar alguna represalia contra ellos, en especial contra su novio, que es el que vive en Fuenlabrada. “En cuanto pueda, y creo que va a ser muy pronto, saldrá de allí y se vendrá a vivir conmigo. No puede seguir con miedo”, reconoce el mayor.

Ambos esperan que el caso se tramite con brevedad en el juzgado, que el juicio se celebre pronto y que su agresor tenga que cumplir una sentencia ejemplar. “Las amenazas de muerte fueron muy claras y muy graves. Además, las repitió varias veces y lo tenemos grabado”, recuerda la pareja.




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