{"id":6290,"date":"2015-05-08T09:51:04","date_gmt":"2015-05-08T08:51:04","guid":{"rendered":"http:\/\/2horizontes.com\/?p=6290"},"modified":"2015-05-08T09:51:04","modified_gmt":"2015-05-08T08:51:04","slug":"abolicion-a-la-explotacion-infantil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/2horizontes.com\/?p=6290","title":{"rendered":"Abolici\u00f3n a la explotaci\u00f3n infantil"},"content":{"rendered":"<p class=\"xmsonormal\">Dice en su carta de presentaci\u00f3n: \u201cRenunci\u00f3 a una vida c\u00f3moda como ingeniero para iniciar una cruzada contra el trabajo infantil\u201d. Eso fue cuando Kailash Satyarthi (Vidisha, India, 1954) ten\u00eda 26 a\u00f1os, all\u00e1 por 1980. Fue la fecha en la que se convirti\u00f3 oficialmente en un activista, pero el propio laureado con el Premio Nobel de la Paz 2014 sit\u00faa mucho antes los hitos claves de su trayectoria hasta recibir la m\u00e1xima condecoraci\u00f3n en busca de un mundo m\u00e1s justo.<\/p>\n<p class=\"xmsonormal\"><!--more--><\/p>\n<p class=\"xmsonormal\">Cuando ten\u00eda cinco a\u00f1os, el peque\u00f1o de los cinco hermanos Kailash fue a la escuela por primera vez. En la puerta de su colegio, ve\u00eda cada d\u00eda a un ni\u00f1o de su edad limpiando zapatos. \u00c9l, que naci\u00f3 en una \u201cfamilia normal\u201d, hijo de un polic\u00eda y un ama de casa, no pod\u00eda entender por qu\u00e9 aquel cr\u00edo no estaba en clase con \u00e9l. \u201cPregunt\u00e9 a los profesores, a mis padres, a los adultos\u2026 y ninguno me dio una respuesta convincente\u201d, explica. \u201cMe dec\u00edan que era pobre. Que hab\u00eda nacido en una casta destinada a hacer aquel trabajo como lo hab\u00edan desempe\u00f1ado antes su padre y su abuelo\u201d, apostilla Satyarthi torciendo el gesto como si, m\u00e1s de medio siglo despu\u00e9s, todav\u00eda no entendiera aquella explicaci\u00f3n. \u201cMe sent\u00eda enfadado y frustrado\u201d.<\/p>\n<p class=\"xmsonormal\">El peque\u00f1o Satyarthi, buen estudiante, destacado en matem\u00e1ticas y ciencias, ten\u00eda 11 a\u00f1os cuando aquella frustraci\u00f3n se transform\u00f3 en acci\u00f3n. \u201cVe\u00eda que muchos amigos dejaban la escuela porque sus padres no pod\u00edan pagar los libros o la matr\u00edcula. As\u00ed que convenc\u00ed a un amigo para hacer algo \u00fanico: el \u00faltimo d\u00eda de clase, alquilamos una carretilla de madera y les pedimos a los pap\u00e1s y mam\u00e1s que no tiraran los libros, que nos los dieran para que al a\u00f1o siguiente lo aprovecharan otros ni\u00f1os sin recursos. En unas horas, ten\u00edamos m\u00e1s de 2.000, de todos los cursos y materias\u201d, recuerda con un entusiasmo que le enciende la mirada y le arranca la primera de muchas sonrisas durante la conversaci\u00f3n. \u201cMe di cuenta de que si tienes ideas y convicciones, la gente est\u00e1 ah\u00ed para ayudar\u201d.<\/p>\n<p class=\"xmsonormal\">Cuantos m\u00e1s libros ca\u00edan en su carretilla, m\u00e1s fuerte se sent\u00eda. Tanto es as\u00ed, que Satyarthi recuerda aquel momento como uno de los m\u00e1s felices e intensos de su vida. \u201cHasta llor\u00e9 de alegr\u00eda. Ni cuando me llamaron para decirme que hab\u00eda ganado el Premio Nobel de la Paz me sent\u00ed tan bien y emocionado como ese d\u00eda\u201d, asegura llev\u00e1ndose su m\u00f3vil a la oreja rememorando ese instante. \u201cFue un cambio personal, como una reencarnaci\u00f3n\u201d, regresa a su infancia.<\/p>\n<p class=\"xmsonormal\">Ya contados los antecedentes, entonces s\u00ed, este firme defensor de la educaci\u00f3n como ant\u00eddoto universal para todos los grandes males de la humanidad, llega en su relato de vida a 1980. \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 para que el ingeniero, profesor de universidad, abandonara la comodidad de su despacho? \u201cCre\u00e9 una publicaci\u00f3n quincenal. Un experimento para dar voz a los m\u00e1s desfavorecidos, a los olvidados. Nada de pol\u00edticos o deportes. Y un d\u00eda, un padre desesperado vino a contarme su historia\u201d, rememora. La hija del se\u00f1or, una adolescente de 14 o 15 a\u00f1os, iba a ser vendida por su patr\u00f3n en la f\u00e1brica de ladrillos en la que trabajaba a un burdel.<\/p>\n<p class=\"xmsonormal\">Era una gran historia para una publicaci\u00f3n que, precisamente, quer\u00eda dar visibilidad a los desfavorecidos. Pero algo pas\u00f3. \u201cCuando estaba escribiendo, me di cuenta de que un relato no era suficiente. Pens\u00e9: \u2018Si fuera mi hija o mi hermana, \u00bfqu\u00e9 har\u00eda? No escribir\u00eda, las salvar\u00eda\u201d. Y eso hizo. Sin dinero y sin saber exactamente c\u00f3mo ten\u00eda que proceder, se fue con el padre y unos amigos a rescatar literalmente a la chica. \u201cLlev\u00e1rnosla f\u00edsicamente\u201d, aclara. No fue f\u00e1cil. Despu\u00e9s de varios intentos (y palizas), llevaron el caso a la justicia. Un tribunal dictamin\u00f3 la libertad de la joven y las otras 36 personas, algunos menores, que trabajaban como esclavos en la f\u00e1brica. \u201cEntonces, les recogimos para llevarles a Delhi, a unos 350 kil\u00f3metros de la factor\u00eda. Cada instante de ese viaje, aunque estaba liberando a otros, en realidad me liberaba a m\u00ed mismo\u201d, reflexiona. Era ya 1981. Llegaron m\u00e1s llamadas, m\u00e1s casos medi\u00e1ticos, m\u00e1s juicios. Desde entonces, la organizaci\u00f3n Bachpan Bachao Andolan (traducido, guarde el movimiento de la infancia) que fund\u00f3 ese mismo a\u00f1o ha liberado a 84.000 ni\u00f1os del trabajo, la esclavitud y la prostituci\u00f3n en todo el mundo.<\/p>\n<p class=\"xmsonormal\">Para erradicar el trabajo infantil, Satyarthi no cree que la caridad o la beneficencia sean efectivas. Como ingeniero y periodista, dice, considera que la soluci\u00f3n es \u201cuna estrategia m\u00faltiple\u201d que lo mismo que le lleva a los despachos de la ONU, a peque\u00f1as empresas o grandes multinacionales, las instancias gubernamentales o el sal\u00f3n de unos padres en cualquier parte del mundo. La pregunta que le hace a los progenitores, eruditos, economistas, pol\u00edticos o l\u00edderes religiosos que no consideran que un cr\u00edo en una f\u00e1brica sea un gran problema es, para todos, la misma: \u201c\u00bfEnviar\u00edas a tus ni\u00f1os, tus hijas, tus hermanos, a trabajar en una mina? \u00bfPor qu\u00e9 es diferente si son los ni\u00f1os de otro?\u201d<\/p>\n<p class=\"xmsonormal\">La indignaci\u00f3n en el rostro del activista es notoria. \u201cTodos son nuestros ni\u00f1os\u201d. Y lo repite otras dos veces por si no ha quedado claro: \u201cTodos son nuestros ni\u00f1os. Todos son nuestros ni\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p class=\"xmsonormal\">\u201cY no me voy a morir hasta que acabe con el trabajo infantil\u201d, r\u00ede, ech\u00e1ndole un poco de sentido del humor a un drama que le revuelve a ratos en el sill\u00f3n en una concurrida sala del Centro Social Abanca en Santiago de Compostela, donde ha venido invitado por la entidad financiera en el marco de la iniciativa <em>Palabras por Galicia<\/em> para poner en contacto a los j\u00f3venes gallegos con personajes referentes que les impulsen al emprendimiento. Un Nobel de la Paz como Kailash Satyarthi es, sin duda, una inspiraci\u00f3n para peque\u00f1os, adolescentes y mayores y, como \u00e9l mismo dice, \u201cglobalizar la compasi\u00f3n\u201d. Paradoja o no, imparte una conferencia sobre buenas pr\u00e1cticas empresariales, entre otros asuntos, en la comunidad que vio nacer a Amancio Ortega y su imperio textil, industria en el punto de mira de quienes, como \u00e9l, luchan contra el trabajo infantil.<\/p>\n<p class=\"xmsonormal\">Ataviado con t\u00fanica blanca y chaleco marr\u00f3n, su presencia destaca entre un revolutum de gente. La expectaci\u00f3n gravitatoria que rodea a un Premio Nobel es notoria. Satyarthi comparte este galard\u00f3n con la joven pakistan\u00ed Malala Yousafzai (tiroteada por talibanes por defender el derecho a la educaci\u00f3n), pero tambi\u00e9n con otros laureados como el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. \u00bfC\u00f3mo se siente al respecto? Una risa y despu\u00e9s, un largo silencio para dar una respuesta bien pensada: \u201cConf\u00edo en la inteligencia de quienes otorgan el premio\u201d.<\/p>\n<div id=\"sumario_2|html\" class=\"derecha\"><\/div>\n<p class=\"xmsonormal\">El galard\u00f3n, subraya, no es para \u00e9l, sino para la causa. Una que hace tres d\u00e9cadas apenas entraba en la agenda pol\u00edtica internacional. Hasta que su entidad organiz\u00f3 la Marcha Mundial contra el Trabajo Infantil en 1998, en la que participaron 103 pa\u00edses, 7,2 millones de personas y 20.000 ONG. La presi\u00f3n dio su fruto y, a\u00f1os despu\u00e9s, vendr\u00edan logros como la ley que reconoce el derecho a la educaci\u00f3n gratuita obligatoria en India (2009), as\u00ed como tratados internacionales contra la explotaci\u00f3n de menores.<\/p>\n<p class=\"xmsonormal\">El esfuerzo se ha visto reflejado tambi\u00e9n en los datos. \u201cHay motivo para esperanza\u201d, se\u00f1ala. \u201cEn 15 a\u00f1os, la cantidad de ni\u00f1os que trabajan ha ca\u00eddo de 260 millones a 168 millones. Tambi\u00e9n ha descendido el absentismo escolar, que ha pasado de 130 a 58 millones, menos de la mitad\u201d, destaca.<\/p>\n<p class=\"xmsonormal\">Aunque insiste en que el Nobel no lleva su nombre, sino el de la lucha contra la explotaci\u00f3n infantil, reconoce que gracias al galard\u00f3n ahora es famoso. \u201cLa gente me pide hacerse <em>selfies<\/em>\u201d, bromea. Pero no siempre ha sido as\u00ed. V\u00edctima de varios atentados, se se\u00f1ala distintas partes del cuerpo. Toca el calcet\u00edn color mostaza de su pie izquierdo. \u201cUn tobillo roto\u201d. El hombro, la espalda, la cabeza\u2026 lugares donde las mafias y los violentos han dejado cicatrices. \u201cTodos tenemos heridas. Y dos de mis compa\u00f1eros en la organizaci\u00f3n fueron asesinados, uno a tiros y el otro, literalmente, a palos\u201d. Su hijo, hoy un \u201creputado abogado en India contra el tr\u00e1fico de personas\u201d \u2014saca el orgullo de padre\u2014 tambi\u00e9n ha sido objetivo de ataques. Y su hija. \u201cTen\u00edamos miedo de que le pasara algo y un amigo se la llev\u00f3 a estudiar a Estados Unidos los cuatro a\u00f1os de universidad. Econom\u00eda del desarrollo\u201d, detalla. \u201cSe ha casado hace tres d\u00edas. Y mi hijo ha sido padre hace dos meses. O sea, que soy abuelo\u201d, se relaja.<\/p>\n<p class=\"xmsonormal\">El nieto todav\u00eda es peque\u00f1o, pero pronto jugar\u00e1 con \u00e9l al f\u00fatbol, el criquet o el b\u00e1dminton como hac\u00eda con sus hijos. \u201cAunque me he dado cuenta de que casi todos los regalos que les he hecho han sido libros\u201d. No pod\u00eda ser de otra manera para alguien que est\u00e1 convencido de que las letras acabaran con la desigualdad de g\u00e9nero, las castas y la pobreza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dice en su carta de presentaci\u00f3n: \u201cRenunci\u00f3 a una vida c\u00f3moda como ingeniero para iniciar una cruzada contra el trabajo infantil\u201d. Eso fue cuando Kailash Satyarthi (Vidisha, India, 1954) ten\u00eda 26 a\u00f1os, all\u00e1 por 1980. 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