{"id":62455,"date":"2017-01-30T23:04:33","date_gmt":"2017-01-30T22:04:33","guid":{"rendered":"http:\/\/2horizontes.com\/?p=62455"},"modified":"2017-01-30T23:04:33","modified_gmt":"2017-01-30T22:04:33","slug":"las-leyendas-de-cien-anos-de-soledad-entre-ellas-el-misterio-de-por-que-garcia-marquez-nunca-regreso-a-buenos-aires","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/2horizontes.com\/?p=62455","title":{"rendered":"Las leyendas de \u00abCien a\u00f1os de soledad\u00bb, entre ellas el misterio de por qu\u00e9 Garc\u00eda M\u00e1rquez nunca regres\u00f3 a Buenos Aires"},"content":{"rendered":"<p><strong>Todos los amantes de la obra de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez deben conocer la an\u00e9cdota:<\/strong><\/p>\n<p>En septiembre de 1966, despu\u00e9s de trabajar 18 meses como un galeote en \u00abCien A\u00f1os de Soledad\u00bb, Gabriel M\u00e1rquez fue a la oficina de correo m\u00e1s cercana de su casa en Ciudad de M\u00e9xico para a enviar a Buenos Aires el voluminoso manuscrito de casi 500 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p><strong>Una vez all\u00ed, \u00e9l y<\/strong><strong> su esposa<\/strong><strong> Mercedes descubrieron que s\u00f3lo ten\u00edan dinero suficiente para enviar la mitad<\/strong>. Recontaron los billetes y las monedas, volvieron a pesar las hojas. Pagaron. Y s\u00f3lo se fue la mitad.<\/p>\n<p>Regresaron a su casa, <strong>empe\u00f1aron los \u00fanicos electrodom\u00e9sticos que les quedaban<\/strong> -el secador, el calentador y la batidora- y volvieron para enviar el resto.<\/p>\n<p>Al salir de nuevo -seg\u00fan recordar\u00eda m\u00faltiples veces Gabo- Mercedes descargar\u00eda en una frase todo el peso que llevaba 18 meses acumul\u00e1ndose en su coraz\u00f3n:<\/p>\n<p>-Lo \u00fanico que falta ahora es que la novela sea mala.<\/p>\n<ul class=\"story-body__unordered-list\">\n<li class=\"story-body__list-item\"><a class=\"story-body__link\" href=\"http:\/\/www.bbc.com\/mundo\/noticias-36795069\">Sigue aqu\u00ed toda nuestra cobertura del Hay Festival Cartagena 2017<\/a><\/li>\n<\/ul>\n<h2 class=\"story-body__crosshead\">Mito y realidad<\/h2>\n<p>Como muchas otras escenas en su vida, es posible que Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez haya fabulado la realidad para hacerla m\u00e1s atractiva -\u00abla vida no es como uno la vivi\u00f3, sino como uno la recuerda y c\u00f3mo la recuerda para contarla\u00bb, dijo famosamente en el ep\u00edgrafe de sus memorias.<\/p>\n<p>Y no ser\u00eda la \u00fanica vez que sucedi\u00f3 con \u00abCien a\u00f1os de soledad\u00bb. De hecho,<strong> Garc\u00eda M\u00e1rquez se cuid\u00f3 de que el origen mismo de la novela se hundiera en la bruma del mito<\/strong>.<\/p>\n<p>En el art\u00edculo \u00abLa novela detr\u00e1s de la novela\u00bb, publicado en la desaparecida revista colombiana Cambio en 2002, relat\u00f3 as\u00ed el origen de la obra:<\/p>\n<p>\u00abDe pronto, a principios de de 1965, iba con Mercedes y mis dos hijos para un fin de semana en Acapulco, <strong>cuando me sent\u00ed fulminado por un cataclismo del alma<\/strong> tan intenso y desgarrador que apena si logr\u00e9 eludir una vaca que se atraves\u00f3 en la carretera. Rodrigo dio un grito de felicidad:<\/p>\n<p>-Yo tambi\u00e9n cuando sea grande voy a matar vacas en la carretera.<\/p>\n<p>No tuve un minuto de sosiego en la playa. <strong>El martes, cuando regresamos a M\u00e9xico, me sent\u00e9 a la m\u00e1quina para escribir una frase inicial que no pod\u00eda soportar dentro de m\u00ed: <\/strong><strong>&#8216;<\/strong><strong>Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, frente al pelot\u00f3n de fusilamiento, el coronel Aureliano Buend\u00eda hab\u00eda de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llev\u00f3 a conocer el hielo<\/strong><strong>&#8216;<\/strong>. Desde entonces no me interrump\u00ed un s\u00f3lo d\u00eda, en una especie de sue\u00f1o demoledor, hasta la l\u00ednea final en que a Macondo se lo lleva el carajo\u00bb.<\/p>\n<figure class=\"media-landscape has-caption full-width\"><span class=\"image-and-copyright-container\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"responsive-image__img js-image-replace\" src=\"http:\/\/ichef-1.bbci.co.uk\/news\/624\/cpsprodpb\/89F4\/production\/_93561353_gettyimages-470126872-1.jpg\" alt=\"M\u00e1quina de escribir en la que Garc\u00eda M\u00e1rquez escribi\u00f3 algunas de sus novelas.\" width=\"976\" height=\"549\" data-highest-encountered-width=\"624\" \/><span class=\"off-screen\">Derechos de autor de la imagen<\/span><span class=\"story-image-copyright\">EITAN ABRAMOVICH<\/span><\/span><figcaption class=\"media-caption\"><span class=\"off-screen\">Image caption<\/span><span class=\"media-caption__text\">M\u00e1quina de escribir en la que Garc\u00eda M\u00e1rquez escribi\u00f3 algunas de sus novelas.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>Exactamente 20 a\u00f1os antes, en \u00abEl olor de la guayaba\u00bb, libro de conversaciones con su amigo Plinio Apuleyo Mendoza publicado en 1982, Gabo hab\u00eda dado una versi\u00f3n a\u00fan m\u00e1s fabulosa de lo ocurrido.<\/p>\n<p>\u00ab(&#8230;) Un d\u00eda, yendo para Acapulco con Mercedes y los ni\u00f1os, tuve la revelaci\u00f3n: deb\u00eda contar la historia como mi abuela me contaba las suyas, partiendo de aquella tarde en que el ni\u00f1o es llevado por su padre para conocer el hielo.<\/p>\n<p>&#8211;<strong>Una historia lineal<\/strong><\/p>\n<p>-Una historia lineal donde con toda inocencia lo extraordinario entrara en lo cotidiano<\/p>\n<p>&#8211;<strong>\u00bfEs cierto que diste media vuelta en la carretera y te pusiste a escribirla?<\/strong><\/p>\n<p>Es cierto, nunca llegu\u00e9 a Acapulco\u00bb.<\/p>\n<h2 class=\"story-body__crosshead\">La famosa portada<\/h2>\n<p>En su biograf\u00eda de Gabo (\u00abGabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, una vida\u00bb) el brit\u00e1nico Gerald Martin le da, por supuesto, m\u00e1s credibilidad a la versi\u00f3n de que la familia sigui\u00f3 su viaje a Acapulco, donde el escritor tomo extensas notas sobre el tema. Sin embargo a\u00f1ade: \u00ab<strong>Sea cual sea la verdad, desde luego ocurri\u00f3 algo misterioso, por no decir m\u00e1gico\u00bb<\/strong>.<\/p>\n<p>Y es que, 50 a\u00f1os despu\u00e9s -la novela fue publicada en mayo de 1967- la historia de c\u00f3mo se escribi\u00f3 y public\u00f3 \u00abCien a\u00f1os de soledad\u00bb parece rodeada de un halo m\u00e1gico.<\/p>\n<p>Desde el nombre del cuarto en el que la escribi\u00f3 (la \u00abcueva de la mafia\u00bb en el n\u00famero 19 de la calle de La Loma en el barrio San \u00c1ngel de Ciudad de M\u00e9xico), <strong>hasta la portada que tuvieron que improvisar para la primera edici\u00f3n<\/strong> -con un gale\u00f3n azul contra un bosque espectral y unos lirios amarillos- porque la dise\u00f1ada por Vicente Rojo (con la famosa E al rev\u00e9s en el t\u00edtulo) no alcanz\u00f3 a llegar a tiempo. Se utiliz\u00f3 para la segunda edici\u00f3n.<\/p>\n<figure class=\"media-portrait has-caption body-narrow-width\"><span class=\"image-and-copyright-container\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"responsive-image__img js-image-replace alignleft\" src=\"http:\/\/ichef-1.bbci.co.uk\/news\/304\/cpsprodpb\/FC49\/production\/_93558546_gettyimages-498008390.jpg\" alt=\"Primera edici\u00f3n de \" width=\"412\" height=\"549\" data-highest-encountered-width=\"304\" \/><span class=\"off-screen\">Derechos de autor de la imagen<\/span><span class=\"story-image-copyright\">BBC MUNDO<\/span><\/span><figcaption class=\"media-caption\"><span class=\"off-screen\">Image caption<\/span><span class=\"media-caption__text\">Primera edici\u00f3n de \u00abCien a\u00f1os de soledad\u00bb.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>Desde la versi\u00f3n (al parecer falsa) de que el gran editor espa\u00f1ol Carlos Barral rechaz\u00f3 el manuscrito de la novela, hasta la historia (cierta y confirmada a mi por el propio Vicente Rojo) del librero ecuatoriano que se dedic\u00f3 a corregir la E al rev\u00e9s en cada uno de los ejemplares que vendi\u00f3, pues crey\u00f3 que se trataba de un error tipogr\u00e1fico. O c\u00f3mo Mercedes Barcha se encarg\u00f3 de resolver todos los problemas econ\u00f3micos del d\u00eda a d\u00eda durante los 18 meses que le tom\u00f3 a Gabo escribir la obra.<\/p>\n<p><strong>Y unida indisolublemente a esa leyenda est\u00e1 la ciudad de Buenos Aires<\/strong>, donde la editorial Sudamericana public\u00f3 por primera vez la novela.<\/p>\n<p>En su libro \u00abTras las claves de Melqu\u00edades\u00bb, Eligio Garc\u00eda M\u00e1rquez (hermano menor del escritor), dice que s\u00f3lo en la primera semana de publicada se vendieron 1.800 ejemplares de la novela. La cifra se triplicar\u00eda a la semana siguiente. Los 8.000 ejemplares de esa primera edici\u00f3n (una cifra enorme para le \u00e9poca) se agotaron en tres semanas.<\/p>\n<p><strong>Despu\u00e9s de Buenos Aires nada volvi\u00f3 a ser lo mismo par<\/strong><strong>a<\/strong><strong> Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez<\/strong>.<\/p>\n<p>El escritor argentino Tom\u00e1s Eloy Mart\u00ednez era entonces el jefe de redacci\u00f3n de la revista Primera Plana. Paco Porr\u00faa, editor de Sudamericana, le hab\u00eda mostrado el manuscrito del libro y qued\u00f3 tan fascinado que decidi\u00f3 enviar a un periodista a M\u00e9xico para escribir un reportaje especial sobre el escritor.<\/p>\n<p>Los Garc\u00eda M\u00e1rquez llegaron a Buenos Aires en la madrugada (del 20 de junio de 1967, seg\u00fan las biograf\u00edas de Gerard Martin y Dasso Sald\u00edvar; el 19 de agosto seg\u00fan el art\u00edculo \u00abLos cien a\u00f1os a\u00f1os de Garc\u00eda M\u00e1rquez\u00bb de Tom\u00e1s Eloy Mart\u00ednez). En el aeropuerto de Ezeiza los estaban esperando Porr\u00faa y Eloy Mart\u00ednez.<\/p>\n<figure class=\"media-landscape has-caption full-width\"><span class=\"image-and-copyright-container\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"responsive-image__img js-image-replace\" src=\"http:\/\/ichef.bbci.co.uk\/news\/624\/cpsprodpb\/8DC0\/production\/_93688263_69f1ad68-579b-47e3-82a6-e906d49a42bb.jpg\" alt=\"Buenos Aires\" width=\"976\" height=\"549\" data-highest-encountered-width=\"624\" \/><\/span><figcaption class=\"media-caption\"><span class=\"off-screen\">Image caption<\/span><span class=\"media-caption__text\">Buenos Aires<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>En el mencionado art\u00edculo, Tom\u00e1s Eloy Mart\u00ednez dice que vio el momento exacto en que la fama cay\u00f3 sobre Garc\u00eda M\u00e1rquez \u00abcomo un rayo\u00bb. As\u00ed lo describi\u00f3:<\/p>\n<p>\u00abAquella misma noche fuimos al teatro del Instituto de Tella. Estrenaban, recuerdo, \u00abLos siameses\u00bb de Griselda Gambaro. Mercedes y \u00e9l se adelantaron a la platea, desconcertados por tantas pieles tempranas y plumas resplandecientes. La sala estaba en penumbras, pero a ellos, no s\u00e9 por qu\u00e9, un reflector les segu\u00eda los pasos. Iban a sentarse cuando alguien, un desconocido, grit\u00f3 \u00ab\u00a1Bravo!\u00bb, y prorrumpi\u00f3 en aplausos. Una mujer le hizo coro: \u00abpor su novela\u00bb, le dijo. La sala entera se pudo de pie. <strong>En ese preciso momento vi que la fama bajaba del cielo, envuelta en un deslumbrado aleteo de s\u00e1banas, como Remedios la bella, y dejaba caer sobre Garc\u00eda M\u00e1rquez uno de esos tiempos de luz<\/strong> inmunes a los estragos de los a\u00f1os\u00bb.<\/p>\n<p>La vida de Gabo nunca volvi\u00f3 a ser igual. Y jam\u00e1s quiso regresar a Buenos Aires.<\/p>\n<p><strong>Eso <\/strong><strong>tambi\u00e9n <\/strong><strong>forma parte <\/strong><strong>d<\/strong><strong>e la leyenda que rodea la publicaci\u00f3n de <\/strong><strong>\u00ab<\/strong><strong>Cien a\u00f1os de soledad<\/strong><strong>\u00ab<\/strong><strong>.<\/strong><\/p>\n<figure class=\"media-portrait has-caption body-narrow-width\"><span class=\"image-and-copyright-container\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"responsive-image__img js-image-replace alignleft\" src=\"http:\/\/ichef-1.bbci.co.uk\/news\/304\/cpsprodpb\/C1DA\/production\/_93562694_gettyimages-140725603.jpg\" alt=\"Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez\" width=\"412\" height=\"549\" data-highest-encountered-width=\"304\" \/><span class=\"off-screen\">Derechos de autor de la imagen<\/span><span class=\"story-image-copyright\">RODRIGO ARANGUA<\/span><\/span><figcaption class=\"media-caption\"><span class=\"off-screen\">Image caption<\/span><span class=\"media-caption__text\">Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez con la edici\u00f3n especial de \u00abCien a\u00f1os de soledad\u00bb que public\u00f3 la Real Academia de la Lengua.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>No se conoce una explicaci\u00f3n del propio Garc\u00eda M\u00e1rquez, pero seg\u00fan el diario argentino P\u00e1gina 12, Jaime Abello Banfi, amigos cercano y director de la Fundaci\u00f3n para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, trat\u00f3 de dar una respuesta en la Feria del Libro del 2015 en esa ciudad.<\/p>\n<p>\u00abCuando termin\u00f3 La hojarasca, le envi\u00f3 el manuscrito a Guillermo de Torre, de Losada, quien le recomend\u00f3 \u00abque no deb\u00eda dedicarse a la literatura\u00bb. (La obra, la primera novela de Gabo fue finalmente publicada en una peque\u00f1a editorial colombiana). \u00abEl director de la FNPI opin\u00f3 que luego de esa experiencia, Gabo podr\u00eda haber dicho: \u00abHay que tener cuidado con Buenos Aires, quiz\u00e1 te haga sufrir\u00bb.<\/p>\n<p>Como sea, la capital argentina est\u00e1 indisolublemente unida a la leyenda de \u00abCien a\u00f1os de soledad\u00bb.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p><strong><i>Este art\u00edculo es parte de la versi\u00f3n digital del Hay Festival<\/i><\/strong><strong><i> Cartagena<\/i><\/strong><strong><i>, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad <\/i><\/strong><strong><i>colombiana<\/i><\/strong><strong><i> entre el <\/i><\/strong><strong><i>26<\/i><\/strong><strong><i> y<\/i><\/strong><strong><i> 29<\/i><\/strong><strong><i> de <\/i><\/strong><strong><i>enero<\/i><\/strong><strong><i> de 201<\/i><\/strong><strong><i>7<\/i><\/strong><strong><i>.<\/i><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todos los amantes de la obra de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez deben conocer la an\u00e9cdota: En septiembre de 1966, despu\u00e9s de trabajar 18 meses como un galeote en \u00abCien A\u00f1os de Soledad\u00bb, Gabriel M\u00e1rquez fue a la oficina de correo m\u00e1s cercana de su casa en Ciudad de M\u00e9xico para a enviar a Buenos Aires el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":62456,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[62],"tags":[],"class_list":["post-62455","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/2horizontes.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/62455","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/2horizontes.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/2horizontes.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/2horizontes.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/2horizontes.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=62455"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/2horizontes.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/62455\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":62457,"href":"https:\/\/2horizontes.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/62455\/revisions\/62457"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/2horizontes.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/62456"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/2horizontes.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=62455"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/2horizontes.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=62455"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/2horizontes.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=62455"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}