{"id":58751,"date":"2016-10-12T12:40:46","date_gmt":"2016-10-12T11:40:46","guid":{"rendered":"http:\/\/2horizontes.com\/?p=58751"},"modified":"2016-10-12T12:40:46","modified_gmt":"2016-10-12T11:40:46","slug":"asi-es-la-carcel-del-terror-de-manila","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/2horizontes.com\/?p=58751","title":{"rendered":"As\u00ed es la c\u00e1rcel del terror de Manila"},"content":{"rendered":"<p class=\"summary-lead\">Seg\u00fan la ONU no deber\u00eda tener m\u00e1s de 278 presos, pero hay 3.562<\/p>\n<p class=\"summary-lead\">Se tumban para descansar, duermen en la escalera o de pie. Y el presidente, en su lucha contra las drogas, la sigue llenando<\/p>\n<p class=\"summary-lead\">\n<p>La \u00fanica manera de describir la celda que ocupan los miembros de la pandilla<em>Sigue Sigue Sputnik<\/em> es recuperar la imagen de un panal de abejas, con todos los animales apelotonados en torno a peque\u00f1os habit\u00e1culos.<\/p>\n<p>Aunque <strong>Dennys Fern\u00e1ndez<\/strong> prefiere utilizar la analog\u00eda con \u00abuna lata de sardinas\u00bb al explicar c\u00f3mo suelen <strong>dormir los 10 reos con los que comparte la estancia de poco m\u00e1s de cinco metros cuadrados<\/strong>. \u00abUnos se acuestan de lado para que otros permanezcan tendidos. <strong>En agosto era peor, porque llegamos a ser 16<\/strong> y entonces hab\u00eda que establecer turnos en los que algunos permanec\u00edan sentados mientras otros dorm\u00edan\u00bb, explica.<\/p>\n<p>Fue en esos d\u00edas cuando tres detenidos de <strong>Quezon<\/strong> murieron en medio de una ola de calor, despu\u00e9s de que un corte de electricidad inutilizara los precarios ventiladores con los que se intenta refrescar estos aposentos.<\/p>\n<p>Los cub\u00edculos donde se hacinan los<strong> 373 miembros de <em>Sputnik <\/em><\/strong>son producto del ingenio y la \u00abnecesidad\u00bb, como a\u00f1ade Fern\u00e1ndez. Los propios detenidos tuvieron que construirlos con madera y cart\u00f3n para a\u00f1adir espacio a un recinto incapaz de acoger a tantos ocupantes.<\/p>\n<p>El cuadril\u00e1tero que dejaron en el centro, en torno a los cajones\/cuarto que utilizan, es el mismo que est\u00e1 repleto a las 11 de la ma\u00f1ana de varias decenas de detenidos que almuerzan en cuclillas. Otro grupo espera a que concluyan y les dejen sitio para devorar la escudilla con un poco de arroz y algunas sardinas. <strong>\u00abAqu\u00ed todo se hace por turnos\u00bb<\/strong>, apunta Fern\u00e1ndez.<\/p>\n<p>El penal de Quezon, ubicado en la capital de Filipinas, puede entenderse desde dos perspectivas. <strong>Human Rights Watch<\/strong> (HRW) lo describi\u00f3 como <strong>\u00abuna imagen sacada directamente del purgatorio de Dante\u00bb <\/strong>y un ejemplo del \u00abhacinamiento horrible\u00bb que afrontan las c\u00e1rceles del pa\u00eds desde hace a\u00f1os.<\/p>\n<p>Incluso antes de que el nuevo presidente, <strong>Rodrigo Duterte<\/strong>, lanzara su ofensiva contra las drogas, los penales filipinos ya eran los terceros m\u00e1s congestionados de todo el mundo, seg\u00fan un informe que difundi\u00f3 el <strong>Instituto de Investigaci\u00f3n de Pol\u00edtica Criminal de la Universidad de Londres<\/strong>. Ahora, como a\u00f1ade HRW, el hecho de que la brutal pol\u00edtica del mandatario haya propiciado que m\u00e1s de <strong>730.000 consumidores y traficantes de estupefacientes<\/strong> se hayan \u00abentregado\u00bb a las autoridades los ha colocado al borde del \u00abcolapso\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abSon un verdadero infierno&#8230; donde parece que se considera a los internos como simples bestias\u00bb, escrib\u00eda el diario <em>Philippine Daily Inquirer <\/em>en su editorial del pasado 1 de octubre.<\/p>\n<p>Pero Quezon tambi\u00e9n puede ser un referente a la hora de improvisar soluciones ante una coyuntura imposible. El centro penitenciario fue construido en la d\u00e9cada de los 50. El complejo, dos edificaciones corro\u00eddas por la lluvia y repletas de remiendos y alambre de espino oxidado, <strong>deber\u00eda acoger a 800 individuos (278 seg\u00fan las reglas de la ONU), pero tiene que lidiar con 3.562<\/strong>. \u00abEl \u00edndice de congesti\u00f3n es del<strong> 1.181%<\/strong>\u00ab, precisa <strong>Lucila Abarca<\/strong>, una de las carceleras.<\/p>\n<p>Por eso los cautivos utilizan cualquier hueco disponible para dormir: desde los pelda\u00f1os de las escaleras, a la superficie del campo de baloncesto, los pasillos o la misma capilla. La inventiva de los \u00abinquilinos\u00bb de Quezon los ha llevado a \u00abfabricar\u00bb camas con maderos que colocan sobre cubetas y que a su vez permiten que otra persona se tienda en los huecos que dejan los dos pilares. Otros dormitan recostados en sillas, bancos o mantas colgadas de dos esquinas.<\/p>\n<h3 class=\"subhead\">Un gimnasio-dormitorio<\/h3>\n<p>Pese a tener 60 a\u00f1os y llevar los \u00faltimos cuatro encerrado en la<strong> c\u00e1rcel de Quezon<\/strong> a la espera de una sentencia, <strong>Eugene Tolentino<\/strong> se puede considerar afortunado. S\u00f3lo tiene que compartir su celda con otros siete reos. Con ellos y con todos los artilugios que utilizan los \u00abclientes\u00bb del gimnasio de la prisi\u00f3n, que por las noches tambi\u00e9n se reconvierte en dormitorio.<\/p>\n<p>\u00abNosotros estamos bendecidos. Aqu\u00ed dormimos entre pesas y banquetas, pero estamos mejor que los de afuera. Cuando llueve no pueden usar el campo de baloncesto y a veces tienen que dormir de pie. <strong>Si los jueces visitaran este lugar comprender\u00edan por lo que estamos pasando<\/strong>\u00ab, declara.<\/p>\n<p>Tolentino oficia como \u00abgerente\u00bb del diminuto local, donde<strong> se cobran 10 pesos<\/strong>(menos de un euro) <strong>por una hora y media de uso<\/strong>. El dinero que recolectan lo dedican a un fondo com\u00fan, un h\u00e1bito que tambi\u00e9n se aplica en la peluquer\u00eda, en el taller de manualidades y en las dem\u00e1s celdas de la prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abEs la \u00fanica manera de sobrevivir. <strong>El Estado s\u00f3lo nos da 50 pesos<\/strong> (2,3 euros) <strong>para comer cada d\u00eda<\/strong>\u00ab, afirma <strong>Tolentino<\/strong>.<\/p>\n<p>A su lado se encuentra <strong>la \u00abpeluquer\u00eda\u00bb de Benny,<\/strong> un transexual de 61 a\u00f1os, que se divide las min\u00fasculas dimensiones del sitio con sus tres compa\u00f1eros de \u00abtrabajo\u00bb. \u00abCuando llueve [algo habitual] el agua se filtra y todo esto parece una cama de agua\u00bb, dice.<\/p>\n<p>El acceso a Quezon est\u00e1 dominado por una pintada donde se lee: <strong>\u00abDonde nuestros errores en la vida se convierten en oportunidades para cambiar para siempre\u00bb<\/strong>.<\/p>\n<p>En realidad, la \u00fanica oportunidad que el lugar semeja ofrecer a sus residentes es la de <strong>elegir la pandilla a la que desean afiliarse de las cuatro que dominan la c\u00e1rcel<\/strong>.<\/p>\n<p>Los custodios del Departamento de Gesti\u00f3n de C\u00e1rceles y Penales (<strong>BJMP<\/strong>) -responsables del control de este enclave- reconocen que la amplia mayor\u00eda de los retenidos est\u00e1n afiliados a grupos como <em>Sigue Sigue Comando, Batang City Jail, Bahala Na Gang<\/em> o la citada <em>Sigue Sigue Sputnik<\/em>.<\/p>\n<p>\u00ab<strong>Los reconocemos por sus tatuajes<\/strong>. Los de <em>Sputnik <\/em>llevan un platillo volante; los de <em>Comando<\/em>, un gato; los de <em>Bahala<\/em>, un signo de interrogaci\u00f3n y los de <em>Batang<\/em>, al Conejo de la Suerte. <strong>Los agrupamos en celdas porque mezclarlos ser\u00eda un problema<\/strong>. Cada grupo tiene su bastonero, el jefe, que se encarga de mantener el orden\u00bb, asevera <strong>Lucila Abarca<\/strong>.<\/p>\n<aside class=\"summary-item\">\n<figure class=\"multimedia-item foto\"><img decoding=\"async\" class=\"full-image alignleft\" src=\"http:\/\/e04-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2016\/10\/08\/14759214644809.jpg\" alt=\"\" \/><figcaption class=\"caption\"><i class=\"icon-foto_16_g\"><\/i>Los guardias han aceptado que los reclusos gestionen la c\u00e1rcel a su manera JAVIER ESPINOSA<\/figcaption><\/figure>\n<\/aside>\n<p><strong>Los guardias<\/strong> &#8211;<strong>poco m\u00e1s de 130<\/strong>-, totalmente sobrepasados por sus carencias, han aceptado que l<strong>os cautivos gestionen a su manera la penitenciar\u00eda<\/strong>. As\u00ed, son ellos los que preparan su comida en cocinas comunales de barro alimentadas por maderos que generan una humareda insufrible que troca en iron\u00eda otro de los carteles de las paredes: \u00abEsta es una comunidad de no fumadores\u00bb.<\/p>\n<p>Sin lugar para guardar sus pertenencias, los presos han desarrollado un sistema de cajas y bolsas que amarran a los barrotes y hacen las veces de taquillas \u00abcolgantes\u00bb. Lo mismo que su colada, que aparece suspendida de cualquier saliente.<\/p>\n<p><strong>La congesti\u00f3n ha hecho proliferar enfermedades como la tuberculosis<\/strong>, que seg\u00fan los informes del <strong>Departamento de Estado de EEUU <\/strong>mata a cientos de reos cada a\u00f1o. En <strong>Quezon<\/strong>, casi un centenar de enfermos permanecen aislados en otra dependencia.<\/p>\n<p>\u00abLo m\u00e1s triste es que en este ambiente <strong>resulta inimaginable <\/strong>pensar en una nueva vida o en cambiar\u00bb, refiere <strong>Noel Dellosa<\/strong>, de 38 a\u00f1os y que lleva tres en esta prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00ab<strong>Yo estuve seis a\u00f1os en la c\u00e1rcel de Manila<\/strong> [otra prisi\u00f3n capitalina] y esto es mucho peor. All\u00ed al menos hab\u00eda lugar para moverse. Aqu\u00ed no puedes dejar de chocarte con gente. Es asfixiante\u00bb, le secunda<strong> Dennis Fern\u00e1ndez<\/strong>, de 48 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Aunque los reclusos conceden que existe una \u00abcoexistencia pac\u00edfica\u00bb con los guardias -que recorren el lugar sin armas-, <strong>los disturbios no son algo extra\u00f1o en la c\u00e1rcel<\/strong>. El \u00faltimo, que se produjo en mayo de 2014, dej\u00f3 tres muertos y m\u00e1s de 15 heridos.<\/p>\n<p>\u00abLa carencia de personal y medios <strong>nos lleva a tener que usar en ocasiones el transporte p\u00fablico para llevar a los detenidos a los juicios<\/strong>, o a usar t\u00e9cnicas como esposarles de dos en dos, con los brazos cruzados, para evitar que huyan\u00bb, relata<strong>Lucila Abarca<\/strong> con tono resignado.<\/p>\n<p>Como ocurre en la propia prisi\u00f3n de Quezon, donde la inmensa mayor\u00eda son detenidos a la espera de juicio, <strong>entre el 85 y el 90% de los m\u00e1s de 94.000 reos filipinos<\/strong> permanecen encerrados sin condena firme, seg\u00fan los datos del BJMP. Una crisis absoluta reflejo de todo un sistema de justicia debilitado \u00abpor d\u00e9cadas de intromisi\u00f3n pol\u00edtica, corrupci\u00f3n y falta de recursos\u00bb, denuncia el abogado y defensor de los derechos humanos <strong>Jos\u00e9 Diokno.<\/strong><\/p>\n<p>Las carencias de los penales filipinos frente al asalto gubernamental contra el negocio ilegal de estupefacientes son extensibles a los centros de rehabilitaci\u00f3n de toxic\u00f3manos del pa\u00eds, que <strong>s\u00f3lo cuenta con 45 instituciones de ese tipo, 18 de ellas estatales, y una capacidad m\u00e1xima de 5.000 pacientes.<\/strong><\/p>\n<p>Aunque los aliados parlamentarios del presidente intentan aprobar un nuevo plan legal que destinar\u00eda m\u00e1s de 3.000 millones de pesos (55 millones de euros) a la construcci\u00f3n de nuevas instalaciones destinadas a recuperar a los toxic\u00f3manos, Duterte y su cohorte parecen preferir la represi\u00f3n de este azote, minimizando el papel de la reinserci\u00f3n de los adictos bajo la premisa de que \u00abno es viable su rehabilitaci\u00f3n\u00bb, en palabras del mandatario, que lleg\u00f3 a cuestionar incluso si estas personas eran realmente \u00abseres humanos\u00bb.<\/p>\n<h3 class=\"subhead\">Una \u00absoluci\u00f3n final\u00bb nazi<\/h3>\n<p>M\u00e1s expl\u00edcito fue todav\u00eda<strong> Teodoro Locsin Jr,<\/strong> su nuevo representante diplom\u00e1tico ante <strong>Naciones Unidas<\/strong>, que en un tuit dijo \u00abno a la rehabilitaci\u00f3n\u00bb. <strong>\u00abLa amenaza de la droga es tan grande que necesita una Soluci\u00f3n final como la que adoptaron los nazis\u00bb<\/strong>, a\u00f1adi\u00f3.<\/p>\n<p>Al igual que en la prisi\u00f3n de Quezon, la avalancha de reci\u00e9n llegados al <strong>Centro de Rehabilitaci\u00f3n Bicutan en Manila<\/strong> ha impulsado a la direcci\u00f3n del complejo a expandir sus instalaciones, totalmente desbordadas. \u00abNuestra capacidad es de 550 pacientes y tenemos 1.428\u00bb, asegura el doctor Bien Leabres, portavoz de este emplazamiento.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed conviven desde ni\u00f1os de 10 a\u00f1os a \u00abveteranos\u00bb de 70. Cuadrillas de obreros se afanan en la construcci\u00f3n de nuevos dormitorios para los \u00abnovatos\u00bb de la \u00abfamilia\u00bb -as\u00ed se denominan entre ellos-, varios de los cuales se encuentran reunidos en una sesi\u00f3n de terapia colectiva en la que relatan su caso.<\/p>\n<p>La amplia mayor\u00eda no oculta que <strong>han solicitado asistencia por miedo a terminar con un tiro en la cabeza en medio de la \u00abguerra\u00bb de Duterte<\/strong> contra las drogas. \u00abEs cierto que muchos vienen empujados por el miedo y ese es mal comienzo. Pero depende de nosotros que les hagamos comprender que el verdadero peligro son las drogas\u00bb, presupone<strong> Leabres<\/strong>.<\/p>\n<p>Una hip\u00f3tesis de la que dudan hasta los guarismos oficiales, que establecen que bajo estas circunstancias el \u00edndice de \u00e9xito de estos programas de recuperaci\u00f3n s\u00f3lo alcanza el 24%.<\/p>\n<p><strong>\u00abAl salir, la mayor\u00eda regresa a las drogas\u00bb<\/strong>, menciona V. M., un drogadicto que lleva un mes en Bicutan.<\/p>\n<p><strong>Santiago Bilbao<\/strong>, un filipino con nacionalidad espa\u00f1ola de 30 a\u00f1os, que lleva 14 usando metanfetaminas, relata que su familia ha decidido que tras los seis meses que deber\u00e1 pasar en Bicutan le enviar\u00e1n a otro centro privado. \u00abSe trata de evitar el caos de ah\u00ed fuera [se refiere al exterior del centro]. No quieren que me maten\u00bb, razona.<\/p>\n<p>Una tesis que compart\u00eda hasta la agente<strong> Lucila Abarca<\/strong> en Quezon: \u00abSe est\u00e1n rindiendo porque aqu\u00ed se sienten seguros, pero despu\u00e9s regresar\u00e1n a la droga\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seg\u00fan la ONU no deber\u00eda tener m\u00e1s de 278 presos, pero hay 3.562 Se tumban para descansar, duermen en la escalera o de pie. 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