{"id":27099,"date":"2015-10-05T13:56:38","date_gmt":"2015-10-05T12:56:38","guid":{"rendered":"http:\/\/2horizontes.com\/?p=27099"},"modified":"2015-10-05T13:56:38","modified_gmt":"2015-10-05T12:56:38","slug":"los-detalles-del-diablo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/2horizontes.com\/?p=27099","title":{"rendered":"Los detalles del diablo"},"content":{"rendered":"<h2>Optimismo y cautela se mezclan estos d\u00edas en Colombia a la espera de que se disipen ciertas dudas con respecto al alcance y aplicaci\u00f3n del acuerdo<\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Empecemos, a la manera de Sancho Panza, por los refranes: \u201cEl diablo est\u00e1 en los detalles\u201d, \u201cen la puerta del horno se quema el pan\u201d y \u201csi las barbas de tu vecino ves pelar, pon las tuyas a remojar\u201d. Los tres se han usado en Colombia en estos d\u00edas y pueden darnos se\u00f1ales, al mismo tiempo, del optimismo y de la cautela que sentimos los colombianos frente a los claros avances que ha habido en el proceso de paz entre el gobierno y las FARC, la guerrilla m\u00e1s vieja de Am\u00e9rica. Sin duda, el acuerdo est\u00e1 casi listo, pero el horno est\u00e1 puesto sobre un campo minado.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 detalles puede meter las narices el diablo? El m\u00e1s importante es c\u00f3mo se van a escoger los magistrados temporales del Tribunal Especial para la Paz (TEP): lo que se sabe hasta ahora es que estar\u00e1 compuesto en su mayor\u00eda por colombianos que, para poder aspirar a serlo, deber\u00e1n tener las mismas calificaciones que se requieren para ser jueces de las altas cortes (Suprema, Constitucional y Consejo de Estado); que el 20 o 25% podr\u00e1n ser extranjeros. Y que ser\u00e1 un tribunal de cierre; lo que decida ser\u00e1 cosa juzgada no sujeta a revisi\u00f3n. Lo que no sabemos es si esos magistrados ser\u00e1n escogidos por la guerrilla, por el gobierno, por ambos, o mediante el uso de alg\u00fan mecanismo o entidad independiente.<\/p>\n<div id=\"sumario_1|html\" class=\"izquierda\">\n<p class=\"texto_grande\">Lo que no sabemos es si esos magistrados ser\u00e1n escogidos por la guerrilla, por el gobierno, por ambos<\/p>\n<\/div>\n<p>Es m\u00e1s f\u00e1cil redactar bien el texto de una buena ley que encontrar jueces ecu\u00e1nimes y confiables que la interpreten adecuadamente. El adjetivo que se asocia siempre con un buen juez es este: imparcial. Esto quiere decir que los jueces no deber\u00edan ser escogidos por las dos partes del conflicto, y de ninguna manera en proporciones iguales para el Gobierno, que representa a la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, y para las FARC, que representan una ideolog\u00eda y una forma de lucha apoyadas por un peque\u00f1o segmento de los ciudadanos. Cuando en la mesa de La Habana se escogieron historiadores para escribir sobre los or\u00edgenes del conflicto armado, el Gobierno seleccion\u00f3 la mitad de ellos y la guerrilla la otra mitad. De buena fe, el Gobierno nombr\u00f3 acad\u00e9micos universitarios independientes; las FARC, ide\u00f3logos afines a sus banderas. Si se escogen los jueces con el mismo criterio de los historiadores, la guerrilla tendr\u00eda una gran ventaja de salir impune en ese tribunal, y sus enemigos hist\u00f3ricos, el riesgo de salir perjudicados.<\/p>\n<p>No sabemos ese detalle fundamental, porque, al parecer, no se ha resuelto: qui\u00e9nes y c\u00f3mo escoger\u00e1n a los magistrados del Tribunal Especial para la Paz. Y es en una discusi\u00f3n como esta que el pan puede quemarse en la puerta del horno. Las FARC, a trav\u00e9s de su cuenta de Twitter, ya empiezan a trinar sobre los industriales colombianos, aconsej\u00e1ndoles que pongan sus barbas en remojo. Sin duda hubo empresarios \u2013sobre todo en el campo\u2013 que financiaron grupos paramilitares, pero generalizar diciendo que toda la clase empresarial colombiana (o la burgues\u00eda) fue parte del conflicto es inexacto. Y tambi\u00e9n un error, si la guerrilla quiere que se apruebe el pacto de paz. Amenazas veladas como esta son las que pueden hacer que el pan se queme en la puerta del horno. \u00bfPodr\u00e1n ser juzgados los expresidentes por este mismo tribunal? El jefe del equipo negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, ha dicho que no. Esta aclaraci\u00f3n tiene un destinatario obvio: intenta calmar al expresidente Uribe, en quien parece que se hubiera desatado, si se juzga por sus tuits y sus comunicados, una especie de delirio de persecuci\u00f3n.<\/p>\n<div id=\"sumario_2|html\" class=\"izquierda\">\n<p class=\"texto_grande\">Nunca, en medio siglo de conflicto, el gobierno colombiano hab\u00eda llegado tan lejos en una negociaci\u00f3n de paz con la guerrilla<\/p>\n<\/div>\n<p>Sergio Jaramillo ha declarado, con relaci\u00f3n a este asunto, que el mecanismo de selecci\u00f3n que se adopte tendr\u00e1 que dar confianza a todos. Adem\u00e1s de la idoneidad de los magistrados, lo ideal ser\u00eda que un tercero o una organizaci\u00f3n independiente los seleccionara. Si bien el tribunal es una propuesta de la mesa, insiste Jaramillo, sus integrantes no ser\u00e1n escogidos por las Farc. Esto, en todo caso, m\u00e1s que un acuerdo, es una intenci\u00f3n. Ojal\u00e1 la firmeza y seriedad de los negociadores se imponga sobre el oportunismo.<\/p>\n<p>Pese a las dudas anteriores, hay tambi\u00e9n motivos para la esperanza. Nunca, en medio siglo de conflicto, el gobierno colombiano hab\u00eda llegado tan lejos en una negociaci\u00f3n de paz con la guerrilla de las FARC. Nunca el Estado hab\u00eda tenido un grupo de negociadores tan competentes y confiables como los que tiene, ni la coyuntura interna e internacional hab\u00eda sido tan propicia para un acuerdo con la subversi\u00f3n. Fundamental es que Cuba y Venezuela (los referentes pol\u00edticos e ideol\u00f3gicos de la guerrilla) quieren que se firme un armisticio definitivo, y que Estados Unidos (al menos el gobierno Obama, no as\u00ed el ala republicana del Congreso) est\u00e1 tambi\u00e9n a favor del cese total de hostilidades. El deshielo entre Washington y La Habana -\u00faltimo paso en el fin de la guerra fr\u00eda- forma parte del mismo movimiento. Los astros geopol\u00edticos, pues, est\u00e1n bien alineados para un arreglo.<\/p>\n<p>Otra cosa que ayuda al ambiente de paz es que el p\u00e9ndulo de la Iglesia haya vuelto hacia la izquierda. En La Habana ol\u00eda todav\u00eda a Papa Francisco cuando se dio el apret\u00f3n de manos entre el presidente Santos y Rodrigo Londo\u00f1o (m\u00e1s conocido con los alias de<em>Timole\u00f3n Jim\u00e9nez y Timochenko),<\/em> el comandante en jefe de las FARC. Hay incluso una fecha de caducidad del pacto, como en el envase de una mermelada: 23 de marzo de 2016. Pero los colombianos somos ya un pueblo escarmentado en demasiados fracasos, y no vamos a creer en el fin del conflicto -como Santo Tom\u00e1s- hasta que no metamos el dedo en la \u00faltima herida cauterizada por la firma definitiva. \u201cNada est\u00e1 acordado hasta que todo est\u00e9 acordado\u201d, es la premisa b\u00e1sica de esta negociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente, para que un proceso de paz pueda considerarse exitoso todas las partes deben quedar levemente descontentas, aunque no desesperadas. Tiene que haber concesiones molestas a un lado y a otro. Es como cuando compras o vendes una finca: el vendedor debe pensar que pudo haber sacado un poco m\u00e1s, pero que no fue enga\u00f1ado; y el comprador, que pag\u00f3 m\u00e1s de la cuenta, pero no demasiado. Es lo \u00fanico que nos deja -recelosos que somos los humanos- m\u00e1s o menos contentos. Uno puede so\u00f1ar con aniquilar a su adversario y que este, rendido, acepte todas nuestras condiciones. Esto ser\u00eda, del lado de las FARC, haberse tomado el poder por las armas, algo de lo que estaban muy, pero muy lejos. Y del lado del Gobierno colombiano, si bien todo el balance de fuerzas se inclinaba netamente a su favor (y por eso la guerrilla se avino a negociar), hab\u00eda que aceptar que m\u00e1s de diez mil hombres en armas, financiados por tr\u00e1fico de coca\u00edna, de oro y de armas, y escondidos en selvas inmensas y casi inexpugnables, nos podr\u00eda condenar a otros decenios de conflicto o de guerra de baja intensidad. Un acuerdo era, de parte y parte, lo m\u00e1s deseable, y m\u00e1s para una guerrilla que ya no podr\u00e1 seguir contando con el apoyo log\u00edstico y econ\u00f3mico de una Venezuela escasa de petrod\u00f3lares.<\/p>\n<div id=\"sumario_3|html\" class=\"izquierda\">\n<p class=\"texto_grande\">La mayor\u00eda de quienes hemos sufrido penas por este conflicto, consideramos, en palabras de S\u00e9neca, que \u201ces preferible una paz injusta a una guerra justa\u201d<\/p>\n<\/div>\n<p>Otro punto fundamental, y uno de los m\u00e1s temidos por quienes se oponen a la soluci\u00f3n negociada, es que tanto guerrilleros como militares presos y condenados por la justicia ordinaria (algunos de los cuales ya purgan penas de c\u00e1rcel de veinte o m\u00e1s a\u00f1os), podr\u00e1n aspirar a decir la verdad, salir de prisi\u00f3n, y pagar las penas m\u00e1s moderadas que el TEP est\u00e1 autorizado a conceder. A esto se agrega que tambi\u00e9n los civiles que hayan ayudado a cometer delitos atroces (auxiliando a la guerrilla o a los paramilitares), si hacen una confesi\u00f3n plena y oportuna, podr\u00e1n acogerse a la justicia transicional. De no confesar la verdad ni sumarse a este procedimiento, tambi\u00e9n los civiles y los militares regulares podr\u00edan luego sufrir penas m\u00e1s severas, producto de las revelaciones o delaciones de otras personas que en cambio s\u00ed hayan querido colaborar con este tribunal especial. Los altos mandos militares temen mucho las confesiones de sus subalternos presos.<\/p>\n<p>Parece ser que el narcotr\u00e1fico ser\u00e1 considerado como delito conexo con el delito pol\u00edtico. Esto, que para Uribe es inadmisible, en realidad no es tan grave: es mucho m\u00e1s grave secuestrar y matar que exportar coca\u00edna. Lo destacable es que, seg\u00fan el texto firmado, ni los cr\u00edmenes de lesa humanidad ni la toma de rehenes (el nombre t\u00e9cnico que se le da al crimen del secuestro) ser\u00e1n amnistiables. Si no se entiende mal el texto, que por algunos momentos es sufientemente ambiguo como para dejarlo a libre interpretaci\u00f3n de los jueces, da la impresi\u00f3n que cr\u00edmenes como el secuestro tendr\u00e1n que ser confesados y condenados con penas que, aunque no incluyen una c\u00e1rcel regular, s\u00ed implican la privaci\u00f3n de la libertad en sitios de confinamiento de los que no se podr\u00e1 salir durante varios a\u00f1os.<\/p>\n<p>En los meses recientes la guerra colombiana se ha combatido m\u00e1s en Twitter que en la selva. Desde la \u00faltima tregua unilateral decretada por las Farc se han usado m\u00e1s palabras que balas, m\u00e1s aforismos que fusiles y helic\u00f3pteros. Por feroces que sean las palabras, son siempre preferibles a la sangre. Pero ya se sabe que el final de la guerra, para los que viven de ella, es como cuando escampa para el vendedor de paraguas. Y hay algunos pol\u00edticos, negociantes, narcotraficantes y militares que est\u00e1n rogando porque vuelva a llover.<\/p>\n<p>Con el acuerdo sobre justicia transicional es evidente que no habr\u00e1 una justicia plena que deje contento a todo el mundo, y menos a las v\u00edctimas que pretendan una reparaci\u00f3n completa por las v\u00edas ordinarias. De eso se trata la justicia transicional, y no hay otro camino para lograr la paz, si no hay vencedores ni vencidos. Las v\u00edctimas, sin embargo, suelen ser menos exigentes de lo que se cree. En aras de un pa\u00eds menos violento, y de un futuro que no est\u00e9 te\u00f1ido de terrorismo guerrillero ni de contraterrorismo paraestatal, tengo la impresi\u00f3n de que la mayor\u00eda de quienes hemos sufrido penas inmensas en estos largos a\u00f1os de conflicto, consideramos, en palabras de S\u00e9neca, que \u201ces preferible una paz injusta a una guerra justa.\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Optimismo y cautela se mezclan estos d\u00edas en Colombia a la espera de que se disipen ciertas dudas con respecto al alcance y aplicaci\u00f3n del acuerdo &nbsp; Empecemos, a la manera de Sancho Panza, por los refranes: \u201cEl diablo est\u00e1 en los detalles\u201d, \u201cen la puerta del horno se quema el pan\u201d y \u201csi las [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":27100,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[50,56,82,43],"tags":[],"class_list":["post-27099","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-colombia","category-notas-luctuosas","category-opinion","category-politica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/2horizontes.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/27099","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/2horizontes.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/2horizontes.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/2horizontes.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/2horizontes.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=27099"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/2horizontes.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/27099\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27101,"href":"https:\/\/2horizontes.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/27099\/revisions\/27101"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/2horizontes.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/27100"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/2horizontes.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=27099"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/2horizontes.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=27099"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/2horizontes.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=27099"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}