{"id":13627,"date":"2015-06-25T07:56:46","date_gmt":"2015-06-25T06:56:46","guid":{"rendered":"http:\/\/2horizontes.com\/?p=13627"},"modified":"2015-06-25T07:56:46","modified_gmt":"2015-06-25T06:56:46","slug":"cinturones-de-castidad-para-hombres-de-moda-en-kenia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/2horizontes.com\/?p=13627","title":{"rendered":"Cinturones de castidad para hombres de moda en Kenia"},"content":{"rendered":"<div id=\"ArticleAuthorDiv\" class=\"article-body-author\"><b> EFE<\/b><\/div>\n<div id=\"ArticleSourceDiv\" class=\"article-body-author\"><b>Nairobi<\/b><\/div>\n<div id=\"ArticleBody\">\n<p>En el escaparate de una c\u00e9ntrica tienda de Nairobi, un maniqu\u00ed desnudo luce un caparaz\u00f3n met\u00e1lico que encierra sus genitales bajo llave: es el pol\u00e9mico cintur\u00f3n de castidad para hombres que se ha empezado a comercializar con el pretexto de proteger a los kenianos de sus mujeres.<\/p>\n<p>Este calzoncillo de hierro que se cierra con un candado de \u00abextrema seguridad\u00bb, encontr\u00f3 su sitio entre trajes, camisas y corbatas hace unas semanas, tras conocerse el caso de una mujer en Nyeri (centro de Kenia) que le hab\u00eda cortado el pene a su marido como venganza por una infidelidad.<\/p>\n<p>El incidente inspir\u00f3 al propietario de este establecimiento que, con unas cuantas chapas de metal y un gran candado, encontr\u00f3 un sistema para proteger los genitales masculinos contra posibles arrebatos violentos de sus esposas.<\/p>\n<p>\u00abDespu\u00e9s de los incidentes ocurridos en Nyeri buscamos algo como esto. Ya sabes que la prevenci\u00f3n es mejor que la cura. Por eso hemos desarrollado esta idea, para prevenir\u00bb, cuenta a Efe Kelvin Omondi, trabajador de este peque\u00f1o establecimiento situado en Koinange Street, en pleno centro de la capital keniana.<\/p>\n<p>De momento, cuenta, solo unas ocho personas se han acercado a la tienda para interesarse por este curioso artilugio que, por 1.200 chelines (unos 10 euros), se confecciona a medida del cliente.<\/p>\n<p>Desde que el cintur\u00f3n de castidad apareci\u00f3 en el escaparate, no ha dejado indiferente a nadie y las opiniones al respecto son muy diversas. Los transe\u00fantes se quedan boquiabiertos y observan at\u00f3nitos este artilugio que parece estar sacado de la Edad Media.<\/p>\n<p>Boniface, cliente habitual de este comercio, confiesa a Efe que el cintur\u00f3n le parece una \u00abgran idea\u00bb para proteger las partes \u00edntimas masculinas de las mujeres despechadas: \u00abSi las mujeres van al extremo, nosotros tambi\u00e9n tenemos que hacerlo\u00bb, afirma.<\/p>\n<p>Sin embargo, otro keniano observa estupefacto este invento y entre risas pregunta si de verdad est\u00e1 a la venta o es una broma. \u00abYo no necesito una cosa de esas\u00bb, dice con cara de estupor.<\/p>\n<p>El \u00e9xito de este invento todav\u00eda es dudoso, ya que parece poco probable que el incidente de Nyemi se convierta en una preocupaci\u00f3n real y generalizada entre los kenianos. Adem\u00e1s, resulta complicado imaginar a un hombre moverse sin dificultad con este r\u00edgido y pesado artilugio.<\/p>\n<p>No obstante, Boniface defiende esta creaci\u00f3n e insiste en que \u00abcuando se trata de seguridad, la comodidad no importa\u00bb.<\/p>\n<p>Omondi tambi\u00e9n se muestra convencido de la viabilidad de estos cinturones, pese a que todav\u00eda no ha vendido ninguno de ellos.<\/p>\n<p>\u00abLos asuntos familiares son un tema tab\u00fa en Kenia y se resuelven en casa. Este cintur\u00f3n es una buena manera de resolverlos\u00bb, insiste.<\/p>\n<p>Los clientes interesados, hombres de entre 25 y 35 a\u00f1os, no explicaron por qu\u00e9 necesitan estos cinturones, pero \u00abla raz\u00f3n es obvia\u00bb, dice Omondi. \u00abEs como quien compra medicamentos. Lo que quiere es curar el resfriado\u00bb.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el mito -puesto en entredicho por historiadores-, el origen de estos cinturones se remonta a la Edad Media, cuando los maridos obligaban a sus esposas a llevarlos mientras ellos luchaban en la guerra -o simplemente se ausentaban por un largo tiempo- para evitar infidelidades sexuales.<\/p>\n<p>Cuentan que el candado que cerraba el cintur\u00f3n ten\u00eda dos llaves: una se la quedaba el marido y la otra el sacerdote. Si el marido no volv\u00eda en un plazo de cuatro a\u00f1os, el sacerdote pod\u00eda liberar a la mujer de este \u00abencierro sexual\u00bb.<\/p>\n<p>Ahora, los cinturones de castidad que pretenden triunfar en Nairobi quieren adaptarse a los nuevos tiempos y a las nuevas necesidades de la sociedad keniana: protegerse de las venganzas de las mujeres que sufren infidelidades.<\/p>\n<p>\u00abNo hay que olvidarse de mantener la llave lejos de la esposa. Si no, no sirve de nada\u00bb, recuerda insistentemente Omondi.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EFE Nairobi En el escaparate de una c\u00e9ntrica tienda de Nairobi, un maniqu\u00ed desnudo luce un caparaz\u00f3n met\u00e1lico que encierra sus genitales bajo llave: es el pol\u00e9mico cintur\u00f3n de castidad para hombres que se ha empezado a comercializar con el pretexto de proteger a los kenianos de sus mujeres. 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