Una medalla policial al valor por ganar el rosco de ‘Pasapalabra’

La lista de las 595 condecoraciones pensionadas de Fernández Díaz incluye al agente que ganó un concurso televisivo y a integrantes de la brigada patriótica.

 

El inspector jefe Luis Esteban estaba destinado en la comisaría de Manacor cuando decidió participar en el concurso de televisión Pasapalabra. En su primera etapa, llegó a intervenir en una treintena de programas, pero sin lograr el premio gordo. Más tarde, la cadena repescó a los mejores jugadores y fue entonces cuando consiguió completar el célebre rosco y llevarse los 354.000 euros acumulados en el bote. No fue su único premio. En 2015, la Dirección General de la Policía le concedió una cruz con distintivo rojo. Una condecoración que, además del reconocimiento, conlleva un incremento vitalicio de su sueldo de un 10%.

Según recoge la documentación remitida recientemente por el Ministerio del Interior a la comisión parlamentaria que investiga la etapa de Jorge Fernández Díaz al frente del departamento, el motivo de aquella distinción fue, precisamente, la participación en dicho concurso “contribuyendo a una inmejorable imagen de la Policía Nacional”.

Esta es una de las curiosidades, pero no la única, que refleja la relación las 595 medallas pensionadas concedidas por la Policía Nacional entre el 1 de enero de 2012 y el 31 de diciembre de 2016. Varios de los presuntos integrantes de la llamada brigada política también recibieron las suyas en este periodo, la mayoría bajo el ambiguo argumento de premiar una “meritoria trayectoria profesional”, como adelantó EL PAÍS el pasado jueves.

Tres palabras que se repiten decenas de veces más en listado de Interior y que, según denuncian fuentes policiales, “es una forma de enmascarar la concesión de medallas que no están de ninguna manera justificadas”. En otras ocasiones, los méritos esgrimidos son, cuando menos, curiosos. Hay una condecoración a un componente de la banda sinfónica de la Policía por su “capacidad creativa e interpretación”, dos entregadas el año pasado como parte de la “celebración del aniversario de los Tedax” o la que recibió el responsable de elaborar el “texto legal interno regulando la uniformidad”. También las hay por dirigir y coordinar un libro sobre la Policía Científica, por supervisar el “proyecto de estudio de los contratos de suministros eléctricos” de la Policía “para optimizarlos”, por controlar al 15-M y otros “actos reivindicativos” o por haber sido el escolta de Adolfo Suárez hasta el fallecimiento del expresidente.

Justificaciones que chocan con el contenido del decreto que desde 1964 regula la entrega de estas condecoraciones pensionadas. Sobre el papel, están reservadas para aquellos agentes que han resultado “heridos en acto de servicio”, han participado “en tres o más servicios” en los que hubiera riesgo de agresión con armas, han realizado un hecho “abnegado en circunstancias de peligro para su persona” o han participado en “hechos distinguidos y extraordinarios en los que haya quedado patente riesgo o peligro para las personas”.

“Es evidente que un texto con más de 50 años de historia no puede recoger la realidad de la actividad policial de hoy en día, pero tampoco se puede convertir el reparto en una decisión arbitraria que, al final, siempre favorece a los mandos”, aseguran fuentes policiales que apuestan por una nueva normativa. Una denuncia que encuentra respaldo en un estudio realizado por el Sindicato Unificado de Policía (SUP), el mayoritario, el pasado mes de octubre y que reveló que estas condecoraciones con recompensa económica llegan al 7,26% de los comisarios, al 1,56% de los integrantes de la escala ejecutiva, pero solo al 0,45% y el 0,07% de los miembros de las escalas de subinspección y básica.

La relación de condecorados con cruces rojas y medallas de plata durante estos cinco años también recoge los casos de funcionarios que resultaron heridos graves en acto de servicios, de otros que asistieron a las víctimas del accidente ferroviario de Angrois, a una de las policías que participó en la investigación para recuperar el códice Calixtino, a otro que ayudó a los ciudadanos españoles durante el fallido golpe de Estado en Turquía y a los que sobrevivieron al ataque talibán a la embajada de España en Kabul.

Tampoco faltan los responsables de operaciones muy mediáticas como Edu (contra el fraude a la Seguridad Social con cursos de formación); Topolino (que terminó con la detención de 13 personas relacionadas con la cadena Vitaldent) y Nelson (que permitió el arresto de los máximos responsables de Manos Limpias y Ausbanc por la supuesta extorsión de bancos y empresas).

Pocas medallas contra la corrupción

Lo que no han abundado estos son los condecorados por actuaciones contra la corrupción. Solo cuatro. Una inspectora que participó en la llamada Operación Astapa que destapó en 2008 las irregularidades en el Ayuntamiento de Estepona (Málaga). El comisario que coordinó el caso Palma Arena que acabó con el presidente balear Jaume Matas encarcelado. Uno de los responsables de la Operación Hades dirigida contra la familia Pujol. Y a un policía que intervino en Malaya. Claro que este último, según refleja la documentación de Interior, ha tenido que sumar a ésta su participación en otras como Emperador, Candy, Guardería o Ballena Blanca para ser considerado merecedor de la una medalla pensionada. Un verdadero rosco de actuaciones.




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