Reino Unido quiere evitar controles en la frontera norirlandesa tras el ‘Brexit’

Londres pretende que no haya puestos fronterizos entre República de Irlanda e Irlanda del Norte

 

Evitar la instalación de controles fronterizos entre la República de Irlanda y la región británica de Irlanda del Norte es una de las prioridades de Londres en las negociaciones sobre el Brexit, según un documento que publicará este miércoles el Gobierno del Reino Unido. El informe del Ministerio británico para la salida de la Unión Europea (UE) establecerá la posición del Ejecutivo respecto a la frontera norirlandesa de cara a la tercera ronda de diálogo con Bruselas, prevista para finales de agosto. Alrededor de 3.000 personas cruzan los 500 kilómetros de frontera a diario sin controles migratorios o de aduanas. El Gobierno británico quiere así evitar fricciones en la zona en la que murieron unas 3.600 personas antes de los acuerdos de paz de 1998.

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El documento se divulgará un día después de que Londres haya indicado de forma oficial su intención de llegar a un acuerdo con la UE para extender las ventajas comerciales de la unión aduanera comunitaria más allá del Brexit, durante un periodo de entre uno y dos años. Londres manifestará también hoy su intención de mantener unas fronteras sin una “infraestructura física ni puestos fronterizos”. “Las dos partes”, ha dicho una fuente del Gobierno, “tienen que mostrar flexibilidad e imaginación en el asunto de la frontera en Irlanda del Norte”.

Para este tema de las negociaciones hay dos opciones sobre la mesa: la primera pasaría porque no haya frontera alguna y la segunda, por establecer controles muy limitados de aduanas.

Los futuros arreglos arancelarios entre el Reino Unido y los Veintisiete socios comunitarios marcarán la naturaleza de la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte, el único límite terrestre entre las islas británicas y el resto del territorio europeo. El escenario preferido por Londres en ese sentido es alcanzar un pacto que permita el libre comercio entre el Reino Unido y la UE -garantizado por la actual unión aduanera comunitaria-, lo que evitaría la necesidad de establecer controles fronterizos en el límite de la República de Irlanda.

En caso de que no se llegue a un pacto de esas características, Londres aboga por un acuerdo comercial “altamente simplificado” entre ambas partes. En ese caso, el Gobierno británico propone un sistema en el que los pequeños exportadores e importadores puedan cruzar ese límite sin necesidad de controles o nuevos procesos burocráticos.

El Reino Unido espera además que se mantenga vigente la llamada Área de Circulación Común (CTA), con casi un siglo de recorrido, que permite la libre circulación de ciudadanos británicos e irlandeses hacia ambos lados de la frontera. En 2015, Irlanda del Norte vendió 10.700 millones de libras (11.770 millones de euros) en bienes al resto del Reino Unido y 2.700 millones de libras (2.970 millones de euros) a Irlanda.



Carmen Ramirez

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