La venganza familiar que acabó en doble crimen, a juicio

La viuda y los padres del principal acusado, asesinado en abril, se sientan en el banquillo por un delito cometido en 2015

La Audiencia Provincial acoge este miércoles un juicio que fue suspendido el pasado abril tras morir asesinado Luis R. D., de 31 años, tres días antes del inicio de la vista. El acusado salía de ver a su abogado, Marcos García Montes, cuando tres individuos le esperaron en una calle de Chamberí y le dispararon en la cabeza. En el banquillo de los acusados se sientan su viuda y sus padres acusados de matar a Juan Fernández, de 64 años, en Arroyomolinos en 2015.

El herido fue trasladado al servicio de urgencias del hospital Rey Juan Carlos, en Móstoles, pero murió a las 11.30 de ese mismo día, a consecuencia de las graves lesiones producidas por el balazo en la cabeza.

Las dos mujeres acusadas prepararon la huida de los cuatro. Terminaron en San Feliú de Guixols (Gerona). Allí alquilaron una vivienda en la que se escondieron hasta que fueron localizados el 25 de febrero de 2016, cuando fueron arrestados por los investigadores de Homicidios de la Guardia Civil. Allí encontraron dos pistolas del calibre 9 milímetros parabellum y del 6,35.

El asesinato de Luis R. D. la tarde del pasado 6 de abril en la calle de Fernando el Católico (Chamberí) hizo posponer el juicio por parte de los magistrados de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Madrid. Se iba a hacer por el procedimiento del jurado. En el momento del crimen, Luisito (como era conocido por sus allegados) iba acompañado por su madre y su esposa. Se le acercaron tres personas vestidas de oscuro. Una de ellas sacó un revólver y efectuó entre dos y cuatro disparos. Una de las balas le entró directamente en la cabeza y lo mató prácticamente en el acto.

La madre de Luisito intentó ayudar a su hijo pero el pistolero le pegó un culatazo en la cabeza. Tuvo que ser atendida de las heridas en el servicio de urgencia del hospital Clínico.

Los tres asesinos cruzaron la calle por delante de un autobús de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) que circulaba muy despacio y se marcharon por el inicio de la calle. Allí les estaba esperando una cuarta persona dentro de un BMW azul que fue hallado a las horas en Pozuelo de Alarcón. Estaba calcinado.

La madre reconoció a los autores como los hijos de Juan Fernández y, por tanto, los cuñados del asesinado. De hecho, se enfrentó a ellos. Hasta el momento, no se han producido detenciones por este crimen.




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