España cae del ‘top ten’ global de salud

Un estudio para Naciones Unidas pone suspenso en consumo de alcohol, tabaquismo y sobrepeso infantil

“Todos los ministros son ministros de Sanidad”, decía la anterior directora de la Organización Mundial de la Salud, Margaret Chan, expresando la tremenda influencia que todas las decisiones políticas tienen sobre la salud de los ciudadanos. Un ejemplo de ayer mismo es el controvertido tuit que publicó el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente en el que mostraba a la ministra Isabel García Tejerina participando en un evento de la industria cervecera que ligaba el alcohol a la salud. Hoy sabemos que España ha caído del top ten en la clasificación de países con mejores condiciones de salud precisamente por la malísima nota que obtiene en consumo de alcohol.

España suspende también en tabaquismo y en sobrepeso infantil, dos de los 37 indicadores que tiene en cuenta esta clasificación que realiza Naciones Unidas para monitorizar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el año 2030. Analizados de nuevo los datos, España se desploma desde la séptima posición a la vigesimotercera, obteniendo 74 puntos sobre 100, frente a los 82 del año pasado. El podio lo forman Singapur, Islandia y Suecia. El resto de los primeros puestos del listado son para países europeos, a excepción de Israel (7º), Australia (11º) y Canadá (12º). EE UU (24º) se sitúa justo detrás de España y Francia dos puestos más allá (26º).

El estudio, publicado por la revista The Lancet, indica que España suspende estrepitosamente en el apartado de consumo de alcohol, con tan solo 10 puntos cuando el ideal de cumplimiento de este indicador de salud llevaría a sumar 100. Aunque hay varios países en los puestos altos del escalafón que suspenden en este campo, solamente Portugal, Luxemburgo y Lituania obtienen peores notas que España entre los cien primeros países del listado. El descalabro español se explica por un cambio en la forma de medir este factor, según se explica en The Lancet, ya que en la anterior edición obtuvo un aprobado raspado (57).

“El estudio identifica claramente tres áreas donde hay un amplio margen de mejora, y que deben ser una prioridad para las autoridades sanitarias”, explica García-Basteiro

El tabaquismo proporciona la segunda peor nota española (25) y el sobrepeso infantil mantiene un suspenso similar al de 2016 (36 frente a 33). La infección por VIH (51) y el abuso infantil (49, en referencia a la proporción de mujeres y hombres de 18 a 29 años que experimentaron violencia sexual antes de los 18 años) son dos factores en los que España está en la frontera del suspenso. España obtiene más de 90 puntos en 25 indicadores (la máxima puntuación en 12) como agua, higiene o violencia, lo que implica que está en condiciones de cumplir los parámetros ideales para 2030.

“En estos tres indicadores España realmente sale mal parada”, resume el investigador español Alberto García-Basteiro, uno de los 2.500 especialistas de 135 países que han participado en el informe. “Estos problemas no son problemas aislados ni nuevos de España, sino que son comunes a países vecinos”, asegura García-Basteiro, por lo que “el estudio identifica claramente tres áreas donde hay un amplio margen de mejora, y que deben ser una prioridad para las autoridades sanitarias”. El investigador de IS Global explica que obtener peores datos no implica necesariamente que la situación haya empeorado en el último año sino que puede haber motivos metodológicos y comparativos que expliquen el cambio.

Según el último estudio del Ministerio de Sanidad en 2015, el alcohol (asociado a numerosas enfermedades, como la cirrosis y el cáncer) fue la sustancia psicoactiva con mayor prevalencia entre la población de 15 a 64 años en los doce meses previos, con un 77,6%, un dato que permanece estable desde hace dos décadas. El tabaco es la segunda (el 40,2% declara haber fumado el último año) y se mantiene en ese dato desde 2011. El estudio Aladino que analiza la evolución del índice de masa corporal entre los menores recoge que el 41,3% de los niños y niñas de entre 6 y 9 años tiene sobrepeso u obesidad (el porcentaje de obesos, la situación más grave, lleva estancada desde 2011).

España quedará en la 18ª posición del listado en 2030 según la proyección de ‘The Lancet’ y logrará cumplir casi todos los objetivos marcados por Naciones Unidas

Este último factor, el del sobrepeso infantil, muestra su dramática importancia como epidemia global ya que es uno de los indicadores que menos del 5% de los países va a lograr aprobar, según este estudio en el que han participado más de 2.500 especialistas en salud y financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates.

El estudio también incluye una proyección para anticipar los resultados que obtendrá cada uno de los 188 países estudiados en 2030. España quedaría en la 18ª posición del listado en ese año y habría logrado cumplir prácticamente todos los objetivos de salud marcados por Naciones Unidas, salvo los mencionados previamente y el índice de mortalidad por suicidio. Además, según esta proyección España empeorará sus notas actuales en sobrepeso infantil y en mortalidad por desastres naturales durante los próximos años. En otra clasificación publicada este verano también en The Lancet, España se encuentra en el octavo lugar del mundo en cuanto a las tasas de mortalidad de 32 enfermedades que pueden combatirse con una adecuada atención médica.

Los resultados de este trabajo, que se presentarán en la 72ª Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, muestran mejoras significativas incluso en algunos países de ingresos bajos y medios, como es el caso de Camboya, Ruanda, Guinea Ecuatorial, Laos, Turquía y China. Por otra parte, los expertos prevén que países como Sri Lanka, Venezuela, Serbia y Ucrania experimenten un empeoramiento importante para el año 2030 debido a las tendencias actuales sobre el sobrepeso infantil y el consumo de alcohol, entre otros factores. “El artículo pone de manifiesto que estamos en un mundo con enorme desigualdad en materia de salud, y las proyecciones de para el 2030 no son demasiado optimistas para los países con menores rentas, especialmente en África Subsahariana”, explica García Basteiro. Y lamenta: “Objetivos clave, como la reducción de la mortalidad infantil o materna, no se conseguirán en la mayoría de estos países, a pesar de que debieran ser una prioridad absoluta”.

 




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

WordPress Lightbox Plugin