A propósito de la evaluación de la economía dominicana en el 2014

 

Por Amín O. Martínez

El balance de los indicadores macroeconómicos oficiales al cierre de 2014 es alentador para la economía dominicana. La economía creció un 7.1% y con una inflación de 3% (debajo de la meta de inflación del Banco Central). Pero, siendo nuestro País el de mayor crecimiento promedio del PIB en los últimos 50 años en América Latina y el Caribe, estos datos no tienen nada de novedoso para los dominicanos.

Por lo que, cabria preguntarnos: ¿En qué medida dicho crecimiento se ha traducido en mejorar la calidad de vida de los dominicanos? Cuando los dominicanos no contamos con servicios públicos eficientes, la tasa de desempleo ampliada durante el 2014 se ubicó en 14.5% (y en 14 años la más baja ha sido de 13.9% en el año 2000), y vivimos en un estado de inseguridad ciudadana que nos convierte en reclusos en nuestros propios hogares.

Otro aspecto importante a considerar es la capacidad del modelo de crecimiento de mantenerse en el tiempo. Al revisar las características estructurales de nuestro modelo de crecimiento podemos observar que la participación porcentual promedio de los servicios en el producto de 2000 al 2013 es de 55%.4%, cuando incluimos el 3.8% correspondiente a la Zona Franca (aunque se registra estadísticamente como manufactura funcionalmente podemos considerarlo como un servicio). Este modelo, que se consolidó en la década de los noventa, ha dependido de la generación de divisas del turismo y de empleo por parte de la zona franca, en detrimento de la agropecuaria y la industria.

A partir de 2004 inicio la decadencia del sector de Zona Franca, a pesar de cierta recuperación a partir del 2010. Este régimen como lo conocemos será abolido del sistema multilateral de comercio a partir del 2016, para países con nuestro nivel de ingreso; mientras, el modelo vigente de desarrollo turístico, basado en paquetes todo incluido, alcanzó sus límites.

Los déficit generados por el agotamiento del modelo han tenido que ser financiados mediante un endeudamiento público que al cierre del 2014 alcanzó un 51.17% del PIB, lo que pone en peligro la sostenibilidad de las finanzas públicas a mediano plazo.

Hasta la fecha la respuesta a corto plazo ha sido el impulso de la actividad minera, que ha venido vigorizándose desde el 2010. La minería se ha constituido en el sector más dinámico de la economía dominicana y sólo de enero a septiembre de 2014 creció en un 24.1%, en relación al año anterior.

Esto nos lleva a reflexionar por último como lograr que la economía crezca en armonía con el medio ambiente. A pesar, de que la conciencia ambiental en la sociedad civil se ha elevado al punto de que se han desarrollado importantes jornadas en defensa de los recursos naturales, que en el año 2000 se promulgó la Ley 64-00, Ley de Medio Ambiente y se crea el Ministerio de Medioambiente, lo cierto es que hemos venido acumulando un enorme pasivo ambiental que en algún momento nos pasará factura.

En conclusión, es hora de que soslayemos los aplausos y evaluemos críticamente lo que se ha logrado y comencemos a consensuar una alternativa a este crecimiento vicioso. Es hora de plantearnos la necesidad de alcanzar un modelo de crecimiento que genere bienestar para todos y todas.




One thought on “A propósito de la evaluación de la economía dominicana en el 2014

  1. José Moquete

    Muy buen artículo. Sugiero que sean una serie de artículos donde se aborden desde una perspectiva crítica todas las dimensiones del crecimiento y de las diversas teorías que sustentan sus modelos que a la luz de los hechos han fracasados.

    ¡Felicitaciones!

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