Silencio encubre serios delitos ligan militares y policías

El silencio que mantienen las autoridades sobre los resultados de investigaciones donde militares, policías y agentes de la Dirección Nacional de Control Drogas (DNCD), están involucrados en hechos criminales, hace suponer que hay interés de encubrimiento en estos sonados casos.

Investigaciones sobre militares y agentes de la DNCD involucrados en narcotráfico, asesinatos y la participación de oficiales policiales en allanamientos ilegales, buscando a los asaltantes de una sucursal del Banco Popular han caído en el limbo.

El más reciente de esos casos fue el pasado 16 de noviembre, cuando se anunció que una comisión conjunta de las Fuerzas Armadas y la DNCD inició las investigaciones sobre oficiales involucrados en el alijo de mil kilos de cocaína decomisado en el puerto de Haina.

Un mes después se desconoce la identidad de los oficiales involucrados y si fueron puestos a disposición de la Justicia.

Y lo propio ocurre con las indagatorias que hacen oficiales de asuntos internos de la DNCD para determinar los reales motivos por los que fueron muertos a balazos dos vendedores de piñas el 25 de octubre en las inmediaciones del Mercado Nuevo de la avenida Duarte, en Villas Agrícolas colindante con Capotillo.

UN APUNTE 

Drogas por mar y tierra

En la últimas semanas agentes de la Dirección antinarcótica, el Ministerio Público y el J-2 del Ejército han decomisado varios cargamentos de drogas en operativos realizados en Puertos, aeropuertos, en alta mar, en carreteras, así como en distintos sectores de la capital y de provincias. La cantidad de casos es alarmante en los últimos días.

Otro hecho, del que la sociedad espera respuesta fue el tiroteo en el barrio Maleconcito de Los Mina Norte, denunciado por el senador de la provincia Peravia Wilton Guerrero como un tumbe dirigido por oficiales de la Policía para apoderarse del botín en poder de los que habían asaltado una sucursal del Banco Popular.

El asalto en la citada sucursal bancaria ocurrió el 30 de junio, en el ensanche Isabelita, en Santo Domingo Este.

En las últimas semanas ha sido alarmante el incremento del tráfico de estupefacientes y el decomiso de más de cuatro mil kilos de cocaína en puertos, alta mar y tierra adentro.

En el caso de los mil kilos decomisados en el muelle de Haina Oriental, la cocaína fue traída al país procedente de Colombia en el barco San Amérigo, cuyo capitán, Kielski Andrzej John, y los 21 miembros de la tripulación fueron dejados libres, y ese mismo día la embarcación siguió ruta con destino a Haití.

Esta droga fue ocupada en dos contenedores , uno de ellos cargado de botellas vacías, en el que se encontraron 27 sacos de nylon con 843 paquetes de cocaína dentro, y otro en el que se ocuparon cuatro bultos en cuyo interior se decomisaron 135 paquetes de la misma sustancia.

Las investigaciones

Sobre este engorroso caso la Procuraduría General de la República sostiene que todo apuntó al involucramiento de oficiales de la DNCD en el cargamento de cocaína, pero no ha hecho ninguna acusación definitiva al respecto.

Las investigaciones las dirige el fiscal interino de Santo Domingo Oeste, Edward López, quien actuaría por instrucciones directas del procurador Jean Alain Rodríguez

Cinco agentes de la DNCD, incluyendo altos oficiales, son investigados, según confirmó el pasado día 5 de este mes el presidente del organismo antidrogas, mayor general José Eugenio Matos de la Cruz.

El alto oficial dijo que los responsables podrían ser identificados en las próximas semanas, pero hasta el momento nada se ha dicho.

Lo de Capotillo

Mientras que con relación al asesinato de Hansel Arias, residente en el sector respaldo María Montez, vendedor de piña, y Freddy Lantigua, productor de piña de Cotuí, no se ha dicho nada concluyente.

Según el informe preliminar de la DNCD el hecho se produjo cuando oficiales antinarcóticos y miembros de las Fuerzas Armadas, acompañados por representantes del Ministerio Publico abandonaban el sector de Capotillo tras realizar un operativo, cuando fueron alegadamente tiroteados desde la azotea de un edificio.

 




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